13 dic. 2017

Las Inquilinas Netherfield celebran su segundo aniversario

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En primer lugar quiero felicitar a "Las Inquilinas" por el magnífico blog que desde hace dos años administran con gran acierto. Con tal motivo, estas chicas han decidido tirar la casa por la ventana y sortean nada más y nada menos que 9 espectaculares novelas cuyos títulos podéis consultar en este enlace a su blog . Allí mismo encontraréis las bases para participar en el Concurso; sólo dos requisitos imprescindibles: ser seguidor de su blog y ordenar por orden de preferencia los nueve titulazos que se sortean. Hay de plazo para participar hasta el próximo 17 de diciembre.
 
¡¡Suerte a todos!!
 

7 dic. 2017

"Konets" y "Khimera" de César Pérez Gellida.

10 comentarios:
“Sin inteligencia artificial, todo lo que nos rodea se va a convertir en armatrostes inservibles –detalla Vitali innecesariamente-. Las comunicaciones se caerán, la red de transporte quedará inutilizada por completo, las reservas energéticas se agotarán, las fábricas pararán y pronto escasearán los alimentos… Todo, absolutamente todo está administrado directa o indirectamente por la Lupa. Si ésta no existe, el resto tampoco.” (Konets, 4º Movimiento)




Resumen y sinópsis de Konets (dados por la propia editorial)
Olek Opiozcenek no es únicamente un nombre más en el extenso listado de víctimas que conformaron la «Obra» de uno de los más crueles asesinos en serie de la historia. Aquel niño nacido de la perversa simiente de Augusto Ledesma ha crecido bajo los cuidados de sus abuelos maternos y con el respaldo económico de una peculiar hada madrina: Rusalka. Sin embargo, Olek está empeñado en desenterrar esos secretos del pasado exprimiendo sus habilidades como hacker; pero, en ocasiones, descubrir el punto de partida condiciona el itinerario y, consecuentemente, el destino.
Konets («fin» en ruso) es un thriller frenético, un tratado sobre la maldad estructurado en cuatro movimientos y desarrollado en dos escenarios temporales: la adolescencia de Olek y su madurez, o, lo que es lo mismo, el antes y el después de los sucesos que se narran en Khimera. Ambas novelas conforman el engranaje conclusivo entre las dos aclamadas trilogías «Versos, canciones y trocitos de carne» y «Refranes, canciones y rastros de sangre» que han atrapado a miles de lectores en el inabarcable universo gellidista.
«La luz y la oscuridad son dos conceptos que conforman una única idea. Dos fuerzas complementarias, pero opuestas. Si el mar es el yang: la absorción, lo pasivo, lo oscuro, y el río es el ying: la penetración, lo activo y la luz, ¿de cuál de las dos fuerzas te gustaría ser partícipe si tuvieras el privilegio de elegir sabiendo que ninguna se impone a la otra?»
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Mi comentario sobre “Konets

La palabra rusa, konets, significa 'final'; y eso es lo que el novelista vallisoletano realiza con esta novela, octava de su carrera de escritor iniciada definitivamente en 2011. Durante estos años sus ocho novelas se han sucedido con rapidez desde que vio la luz "Memento Mori" en 2013  hasta ésta, "Konets", que el pasado mes de noviembre llegó a las librerías. Ocho extensos relatos en tan sólo cuatro años dicen mucho de la manera y dedicación escritora de este hombre licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid que trabajó hasta 2011 en empresas vinculadas con el mundo de las telecomunicaciones y la industria audiovisual.

"Konets", "Khimera", Pérez Gellida, Ramiro Sancho, Erika Lopategui
De la octología, "término no contemplado por la RAE, por cierto" -nos advierte el autor en la Nota que cierra el volumen que contiene esta última entrega- yo sólo había leído su segunda trilogía, "Refranes, Canciones y rastros de sangre" integrada por estos tres títulos: "Sarna con gusto", "Cuchillo de palo" y "A grandes males". De modo que cuando decidí leer "Konets" pensaba que iba a encontrarme con una historia situada en el momento actual del estilo de las tres anteriores. Pero cuál no sería mi sorpresa cuando de buenas a primeras topo con un Preludio situado en un tiempo futuro, año 2054, y con una referencia exacta a un suceso desconocido por completo por mí, "Treinta y ocho minutos antes de la destrucción de Lukomorie". Por si esto fuera poco observo que la novela se estructura en cuatro movimientos como una sinfonía orquestal clásica, que alternan temporalmente: los impares transcurren en 2054 y los pares 25 años antes, en 2029. Cierra la estructura compositiva de esta novela un Rondó Final situado en 2054 que en cierto modo viene a ser como un recopilatorio de los principales momentos vividos por los personajes protagonistas de la octología que en este último capítulo están recordando vicisitudes pasadas.

Mi sorpresa inicial, pues, ante esta novela, por lo dicho anteriormente, fue mayúscula; hasta el extremo de que, ante mi incomprensión por lo que allí se me ofrecía, a punto estuve de abandonar su lectura. Gracias a Dios en un hilo de Facebook al comentar una opinión de alguien sobre "Konets" expuse la desorientación que estaba sufriendo, y César Pérez Gellida, que es muy activo en las redes, tuvo la gentileza de recomendarme la lectura previa de "Khimera", la novela que publicó en 2015 inmediatamente antes de las tres que componen la trilogía de "Refranes, Canciones y rastros de sangre". Verdaderamente su consejo me salvó pues tras finalizar "Khimera" todos los referentes, fechas, relaciones entre personajes, y sucesos que aparecen en "Konets" ya no eran oscuros e imposibles de penetrar sino que se revelaban coherentes y verosímiles en esta historia futurista.

De las tres novelas aparecidas entre "Khimera" y "Konets" tengo hechas las respectivas reseñas en este blog ["Sarna con gusto", "Cuchillo de palo" y "A grandes males"]. Si se leen mis opiniones con atención se observará que, sin decaer en nada mi aprecio por el estilo Gellida, mi disfrute es mayor cuanto más imbricadas en la realidad están las historias; o sea, quiero decir que la aparición de elementos esotéricos, mágicos, iniciáticos y/o simbólicos en las dos últimas de la trilogía, pero sobre todo en la última, hizo que decayese algo mi atención en esos interesantes relatos. Con todo, como bien digo en esas entradas, 'Gellida es mucho Gellida y se da cuenta en un momento de la historia que la novela se le está yendo por esa gatera y busca remedio rápido que coloque las cosas en su sitio.'. La gatera a la que me refiero es la de lo mistérico-gótico en que envuelve la trama de la Congregación de los Hombres Puros en esas novelas. Pero el novelista es consciente del riesgo que está corriendo y suele salir airoso de estos momentos con giros sorprendentes que naturalmente no puedo desvelar aquí pero que, en mi opinión, son la auténtica marca Gellida.

El estilo Gellida
Sorprenden muchas cosas en esta última novela. La primera es la de ¿por qué ha incrustado entre "Khimera" y "Konets" tres relatos que nada tienen de futuristas? La razón como casi siempre la encontramos al final del volumen que acabamos de leer, en la 'Nota de autor'. Allí declara Pérez Gellida lo siguiente:
"Empecé a escribir "Konets" al día siguiente de terminar 'Khimera'. Lo he consultado y el primer borrador data de junio de 2014. El germen de esta novela, sin embargo, nació justo un año y medio antes, cuando escribí 'Consumatum est' [...] Lo he contado muchas veces, pero sigue siendo rigurosamente cierto: mi método de creación literaria no contempla el desarrollo argumental a largo plazo, hecho que, empiezo a sospechar, se compensa con buenas dosis de intuición. Intuición para dejar hilos sueltos de los que poder tirar más adelante; intuición para crear personajes que dilaten su protagonismo más allá de lo previsto; intuición para tejer historias que a priori podrían no ser del interés de la comunidad lectora" ("Konets": Nota del autor)
También en esta novela, como en general en las otras del novelista, especialmente cuando aborda la trama de la 'Congregación de los Hombres Puros', hay momentos en que el argumento se adensa y parece querer ahogar a quien lo lee. El escritor es muy consciente de este hecho y en "Khimera", también en la 'Nota del autor', se pone la venda sobre la herida cuando declara: "Intuyo que, por la densidad del argumento, no ha sido fácil para usted avanzar en algunas partes de esta novela y le pido disculpas por ello".

Verdaderamente resulta algo enrevesada toda la trama que en estos dos relatos futuristas, Khimera y Konets, compone sobre la figura del bogatyr tomada de la leyenda eslava sobre Koschéi Bessmertny (en castellano, 'Koschéi el Inmortal'). Es en el desarrollo y resolución de esta trama donde vemos al hacedor de series que es el novelista que en breve puede ver su primera trilogía convertida en serie televisiva por Movistar+. Esta unión entre el thriller futurista situado en esas avanzadísimas estaciones Khimera repartidas por diversos lugares del mundo y los caballeros bogatyri de la mitología eslava convertidos aquí en "expertos en guerra cibernética dotados de una serie de aptitudes extraordinarias para el combate" casa muy bien con los seriales que acostumbran a verse en diversas plataformas.

Metaverso, Congregación de los Hombres Puros, Gellida
Estamos ante una distopía pero muy enraizada -esa es al menos la intención confesa del escritor- en la realidad. Gellida ha querido construir un futuro real, creíble.  Su desplazamiento temporal es próximo al momento de escritura y/o de lectura (años 2029, 2030, 2037 y 2054); por ello son muy reconocibles muchos de los elementos que funcionan en ese mundo aún no vivido que está formado por cuatro alianzas: la Unión de Estados Libres, que ha sustituido a la antigua OTAN; la Alianza Islámica, "Mil doscientos millones de musulmanes agrupados bajo la misma bandera"; el Bloque Asiático formada por China, Rusia y Corea del Norte; y "Fuera de todo ese entramado tripartito quedaron otras dos agrupaciones menores: la Congregación de Pueblos del Sur, acuerdo firmado por Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba más los estados centroamericanos y caribeños, y la Confederación de Estados Africanos" ["Khimera", pos. 281-283]. Como se ve, es una organización territorial del mundo no existente hoy pero que bien podría darse en un futuro cercano.

También es más que verosímil, prácticamente tangible, el escenario de guerra cibernética que se presenta en esta confrontación -un tanto maniquea, sí, verdaderamente- entre el Bien, representado por el 'Khimera Proyekta', y el Mal, que alberga lo que resta de la Congregación de los Hombres Puros contra los que los personajes protagonistas llevan luchando desde el final de la tercera novela de la trilogía "Versos, canciones y trocitos de carne". Es un Mal que todo lo cifra en los beneficios económicos utilizando cualquier medio para lograrlos, incluyendo, naturalmente, el progreso tecnológico y científico. Al respecto hay que señalar que el mundo distópico presentado en "Konets" ha hecho de la Ciencia el instrumento utilizado para segmentar la población en grupos semejantes a las castas de la India. Hay en esa sociedad distópica cuatro clases jerárquicamente organizadas de mayor a menor relevancia: 'ciudadanos', 'pobladores', 'moradores' y 'duendes'. La manipulación sobre ellas, merced al empleo de la tecnología, es total. Contra este Mal con mayúsculas lucha 'Khimera Proyekta': "Sustituir la tecnofagia que devoraba la voluntad de las personas por cienciocracia era un imposible, pero era nuestra quimera." ('Khimera', pos. 5311).

Los personajes que intervienen en "Konets", última entrega de la serie, precuela y secuela a la vez de "Khimera" son muchos y variados. El principal es Erika Lopategui que tanta intervención ha tenido en todas las novelas anteriores. Luego estaría fundamentalmente Olek Opieczonek, que es el narrador en 1ª persona de los sucesos en los que él participa que son muchos, siendo el resto contado en 3º persona por un narrador extradiegético. Pues bien, en "Konets" Olek se erige en centro del relato: su origen familiar, su sabiduría como ingeniero de sistemas, y sus relaciones con el resto de personajes (Marlena Konsek, agente doble de la que se enamorará perdidamente; Kraken, hacker iraní, agente de la Alianza Islámica y competidor de Olek en el ciberespacio que en la novela recibe la denominación de 'metaverso'Ajax, un 'phreaker' que conoce Olek y que le inoculó el virus de su afición por la informática desde temprana edad; Roger Zimmerman, "El padre de todos los operadores de sistemas", su jefe en la estación Khimera; Fatima, la jefa de los duendes que tienen cautivo a Olek a cuya hija, Serina, Olek da clases; Kai Xi y Bao, hermanos chinos que por encargo de Erika Lopategui buscan a Olek Opieczonek cuando se encuentra en paradero desconocido; etc., etc.) marcan el discurrir, avance y vueltas atrás en esta historia. Es Olek el personaje sobre el que Gellida hace reposar en esta ocasión los sorpresivos giros argumentales que acostumbra hacer y que tanto le agradecemos sus lectores.

Fuera de los hasta aquí citados y de muchos otros nuevos que se cuelan en el relato (la densidad de la novela también lo es a este respecto) no se puede dejar de citar a Ramiro Sancho, convertido en "Konets" en director general de la Interpol. Sancho nos deparará varias de las sorpresas y giros argumentales a que Gellida nos tiene habituados; si bien, con todo y con eso, en esta novela el policía pucelano baja en protagonismo pues, no podemos olvidarlo, corre el año 2054 y Sancho va ya por sus 90 años.

En cuanto a otros aspectos que suelen distinguirse en las novelas del escritor vallisoletano hoy residente en Buenos Aires: Humor, Música, Referencias culturalistas especialmente al cine y/o a la literatura, cuidado vocabulario o léxico especializado..., todas ellas en mayor o menor grado se ven en la novela, si bien la música que sirve de marco a la estructura de la novela en cuatro movimientos, un preludio y un rondó final, sea, paradójicamente, la que menos aparezca en citación directa de temas y/o cantantes en el relato. Tan sólo he visto alusiones al tema popular infantil Estrellita dónde estás” y al tema del grupo Placebo: ‘Song to say goodbye’ que tan bien cuadra con el cierre o final de ciclo que quiere ser esta novela.



Momentos humorísticos hay bastantes. Pérez Gellida tiene un enorme sentido del humor y así lo demuestra en sus relatos. En éste en concreto hay humor en el diálogo entre Ihor y su padre Maksym (dos ucranianos que esperan poder secuestrar a Olek) cuando las preguntas y las respuestas de uno y otro se cruzan originando cierta confusión:
"-¿Cuánto crees que tardará? –preguntó Maksym.
-Es difícil de saber.
-Puede que se esté emborrachando por ahí.
-Me refería al plato de salchichas.
-Les queda un minuto
-Mejor así.
-Las saco.
-No, ahora me refería al muchacho.
-Así, ¿cómo?
-Borracho.”

El diálogo entre estos dos ucranianos y Marlena Konseck es digno de Quentin Tarantino:
"Agente, ¿le importaría desactivar esa opción en tanto en cuanto parece que tiene controlada la situación? Desconozco el funcionamiento exacto del artilugio, pero no me gustaría que su dedo índice terminara cediendo a la presión. Puede seguir apuntándome con el método tradicional de disparo, si así lo desea” (le dice el ucraniano Maksym a la  capitana Konsek cuando ésta le apunta con una pistola en modo de tiro automático)
También son humorísticas esas alusiones de Ramiro Sancho a aspectos muy populares y/o coloquiales como cuando alude a Georgi Dann a propósito de un escolta:
-“Gorki, o Gori, o Jordi, o como cojones se llame”
-´Se llama Georgi- apunté.
-¿En serio? Como Georgie Dann. De ahí su querencia donosa(VACÍO (Tercer Movimiento)
o cuando echa mano de una de sus sentenciosas frases:
Por muy alta que construyas la muralla, siempre tendrá una piedra mal pulida que la haga derrumbarse- citó Sancho
-¿De la Biblia? [le pregunta Erika]
-No, de mi puta cosecha” (AJENO (Tercer Movimiento)
Como se ve en ese humor hay también muchas referencias culturalistas. Así los intertextos en los que se percibe a Tarantino o las directas alusiones a Georgie Dann vistas antes son muestra del culturalismo, en este caso popular, que encierra esta novela de Gellida. Otros autores (Haruki Murakami, Fabergé...) aparecen citados de manera directa en el curso de la narración.

También hay juegos culturalistas como cuando Olek le dice a AjaxTendría que haberme dado cuenta, joder. Kraken solía utilizar seudónimos de reyes persas de la dinastía Aqueménida”. Igualmente se juega con los conceptos taoístas del ying y el yang en esa pareja de personajes formada por Kai Xi y su hermana Bao en torno a los que se organizan paralelismos y correspondencias. Al respecto -es una apreciación del todo personal que no sé si se corresponderá con lo pensado por el propio autor- estos dos seres, Kai Xi y Bao, me han hecho pensar continuamente en "Bélver Yin",  novela del zamorano Jesús Ferrero , y concretamente en su pareja de protagonistas, Belver Yin y Nitya Yang. Al igual que éstos los dos hermanos Kai Xi y Bao representan los dos principios vitales, las fuerzas masculinas y femeninas que nos fundamentan y seducen cada día, y que fluyen, como los ritmos de las danzas antiguas, hacia la unidad primigenia.
Culturalista es  también la relación intertextual que se realiza entre la historia que se relata y esa leyenda de la mitología eslava sobre Koschéi Bessmertny  de la que ya he hablado anteriormente.

Siempre me ha gustado en Gellida el cuidado que pone en el vocabulario y léxico utilizado. Por ser paisano castellano-leonés como él quiero creer que la semilla de Miguel Delibes ha cuajado en este vallisoletano tan de raza como lo era el autor de "El Hereje". El amor por el significado preciso de algunos términos que usa el novelista es una de las razones que me lleva a leerle y a recomendar su lectura. He aquí, como ejemplo, algunos términos: acmé de la dolencia” (VACÍO, Tercer Movimiento): ‘punto álgido de la dolencia’; “amusga los ojos”: este verbo con el  significado de ‘juntar la vista para ver mejor’ lo emplea con reiteración; “congruo”: ‘adecuado’; “pentácoron”: tecnicismo referido a la informática visual; “eones”: unidad geológica de tiempo equivalente a mil millones de años; y otros muchos más.

En este terreno de las palabras es característico de Pérez Gellida el aprecio que siente, como se ve en sus dos trilogías, por las frases proverbiales o sentenciosas muchas veces en forma de refranes. También aquí, en "Konets" topamos con expresiones y locuciones que semejan sentencias por todos admitidas; algunas son fruto del magín del autor: "En la quietud abisal la cobardía se confunde con la cautela" ("Raíces", último capítulo del Primer Movimiento) o "La creatividad es la antesala de la frustración" (PAC MAN, Segundo Movimiento); y a veces estamos ante una cita tomada de un autor conocido por el lector como la frase de Haruki Murakami: "Todo el mundo, en lo más profundo de su corazón, está esperando que llegue el final del mundo"(PAC MAN, Segundo Movimiento)
o la de Faberge: "En el juego de la mentira la cuestión no es ganar, es seguir jugando

Por último, en una novela en la que la Ciencia ocupa lugar central no abundan, pero sí aparecen en ocasiones, referencias a físicos como Thorne y/o Hawking al hablar del “tiempo curvo en los agujeros negros” (PESTAÑEO, Cuarto Movimiento). El primero, Kip S. Thorne fue precisamente distinguido este año 2017 con el Premio Princesa de Asturias en la categoría de Investigación Científica y Técnica junto a Rainer Weiss y Barry C. Barish por su descubrimiento de las ondas gravitacionales. Se ve, pues, que César Pérez Gellida, cuando hace en esta novela literatura de anticipación, no habla por boca de ganso al urdir la trama de ese mundo futuro que podría engullirse a sí mismo a poco que el ser humano se empeñe en ello.

Final
Si bien las novelas futuristas que hacen planteamientos cibernéticos no son de mi predilección; sin embargo he de decir que he leído con gusto estas dos novelas, "Khimera" y "Konets", en las que César Pérez Gellida da rienda suelta a sus extensos conocimientos del mundo de las telecomunicaciones, pues no en balde el novelista, antes de dedicarse plenamente al oficio de escribir, trabajó en Retecal, empresa de Radiotelevisión castellano-leonesa que luego fue vendida a Ono, que a su vez sería absorbida por Vodafone.

Khimera, Konets, Distopía, novela futurista cercana
Como constante que es en él -será la intuición, como dice; ¡bendita intuición, pues!-, Gellida mantiene siempre un sabio equilibrio, también en esta última novela de la serie, de manera que no se precipita ni por el lado abstruso e incomprensible del mundo intangible del metaverso (la Red, el ciberespacio y así) ni se queda sólo en el puro thriller desarrollado en el mundo de la realidad con unos investigadores que buscan encontrar la solución. No, lo bueno, lo fantástico, lo peculiar y distintivo del llamado "estilo Gellida" es que sabe nadar entre dos aguas creando un producto novedoso por su originalidad, aunque al tiempo corra el peligro de que algún lector no muy avisado de la cierta interdependencia de los relatos entre sí pudiera optar por abandonarle.

A mí, ya lo he dicho varias veces, me gusta más el Gellida hacedor de thrillers realistas detectivescos que este otro Gellida que asciende a la Nube del metaverso y crea historias también de innegable tensión que se resuelven o se precipitan en los breves segundos que tarda un hacker en encontrar el código de una secuencia informática y neutralizar la orden contenida en ella mediante la conversión de la misma en un malware que en forma de gusano anide y se extienda con rapidez por cuantos terminales UAT contacten con él. Pero para mi sorpresa, como tantas veces me ha sucedido con este escritor, he quedado abducido por la historia que cuenta gracias a esa sabia dosificación en el ritmo narrativo que realiza.

28 nov. 2017

"Yo confieso" de Jaume Cabré

23 comentarios:
Todo, todo, en nuestro país lleva invadido por el asunto catalán excesivo tiempo. Sufrimos el bombardeo continuo de noticias sobre votaciones hechas por políticos 'a la violeta', declaraciones de independencia "sí - no - o en fin ya se verá", artículos constitucionales de intervención de la autonomía, convocatoria de elecciones autonómicas, confección de listas electorales... y hasta nos martirizan con un sinfín de declaraciones absurdas ya hoy pero, por si acaso, negadas al instante siguiente de modo igualmente absurdo. Tan abusivo es todo este asunto que ni siquiera este blog y quien lo hace y administra hemos podido escapar de la vorágine.
En el maremágnum de nombres, números económicos, querellas judiciales, denuncias ciudadanas, policías, actuaciones de instituciones de todo tipo..., yo, que no soy muy proclive a perder el tiempo con el juego que se traen entre manos unos y otros no he podido sustraerme a un nombre que he oído va en una de las listas electorales.
Se trata del novelista Jaume Cabré que acompaña al ex-president Carles Puigdemont en la candidatura de JuntsxCat, el partido que este último ha montado desde su voluntariamente elegida residencia bruselense.

Jaume Cabré, Profesores e Instituto que escriben, JuntsxCat
De Jaume Cabré leí con mucho gusto hará cosa de unos cinco años su novela "Yo confieso" publicada, como toda su obra, primero en catalán ("Jo confesso"), el año 2011 por la editorial Proa e inmediatamente vertida al castellano por Destino. En 2012 la Asociación Española de Críticos Literarios la distinguió con el Premio de la Crítica, galardón que no era la primera vez que Cabré recibía pues ya lo había obtenido en 1985 con "Fra Junoy o l’agonia dels sons" ("Fray Junoy o la agonía de los sonidos"), en 1992 con "Senyoria" y en 2005 con "Les veus del Pamano" ("Las voces del Pamano ").

Fue tal el éxito de su novela que en la tertulia de amigos y antiguos compañeros de Instituto de la que formo parte, "Más que palabras...",  la pusimos como lectura del mes de enero de 2012. La novela es magnífica y dio estupendo juego como queda reflejado en el blog donde al finalizar cada reunión se hace la Crónica de la velada

Por ello, pues, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, como dice el refrán castellano, dedico este post a esta magnífica obra del novelista barcelonés nacido en 1947, licenciado en Filología catalana, profesor de Instituto muchos años hasta que pasó a serlo de la universidad de Lérida, y actualmente miembro de la Academia de la lengua catalana.

La Reseña 
La voluminosa novela de1000 páginas del autor catalán Jaume Cabré habla del Mal. Fija la atención en el discurrir de la vida de una familia  –los Ardèvol- en función de las vicisitudes acaecidas a dos objetos: el Vial, un violín storioni, y el cuadro de Modest Urgell, Santa María de Guerri.  El primero le sirve para presentar ese libro que a lo largo del relato Adriá Ardevol se está proponiendo escribir, 'El problema del mal': la historia de Jachiam de Mureda de Pardàc, catador de maderas que, tras huir de su localidad por haber encontrado al autor del incendio del bosque que surtía a la familia de maderas aptas para su transformación -Bulchanij Brocia de Moena-, huirá y descubrirá un bosque de maderas óptimas para hacer violines. Con éstas llegará a Cremona y allí las venderá a Lorenzo Storioni que fabricará el violín que venderá, apremiado por la necesidad (su amada María quiere huir con él), a Monsieur la Guite que a su vez lo hará llegar a Jean Marie Leclair; y de éste llegará a manos de la familia judía de Mattias Alpaerts a cuya mujer Berta le sería arrebatado de sus manos por el nazi alemán Dr Voigt y a éste, acuciado por el momento y la necesidad, se lo ‘compraría’ Félix Ardèvol, padre de Adriá.

Hay en la historia del Vial una clara relación con el mal. Y curiosamente ese mal siempre en pro de la belleza, en este caso de la música. La música invade todo el relato: la técnica del contrapunto es habitual -más de una historia, frecuentemente tres o más, se presentan a un tiempo- llegando la mezcla a crear confusión. Cada una de las 7 partes en que se divide el relato está puesta bajo una  advocación musical.
posverdad, catalanistas, escritores catalanes
Incluso es 'musical' el juego constante de pasar de unos tiempos y personas  verbales a otros; al igual que la alternancia en las personas narrativas o la fluidez, ligereza y versatilidad con que utiliza los diversos tipos de estilo: directo, indirecto, indirecto libre y la fusión de todos ellos. Todo este juego estilístico debe mucho, sin duda, al buen hacer del autor como guionista de seriales televisivos para TV3, y sirve al lector de la novela para disfrutar con el mero acto de leer.
La historia avanza muy unida, aunque en desorden. No sabemos el porqué de este desorden hasta los últimos capítulos, en los que la importancia de Bernat, el amigo de Adrià, sube enteros y se convierte en el relator. Adrià ha perdido la cabeza, tiene alzheimer. Esto justifica sus “ausencias” desde bien temprano, pero también el desvarío con el que corre, en ocasiones, el relato; y también las identificaciones realizadas entre personajes de muy distintas épocas que se confunden en su cabeza al tener alguna característica común. A este respecto es muy importante la identificación que en la parte IV –Palimpsestus- realiza entre Inquisición y Nazismo, llegando a nombrar con el mismo patronímico, Nicolau Eimeric, al inquisidor catalán de Girona (nacido en 1367) que al encargado de Austwitz nacido en Baden-Baden en 1900 con el nombre de Rudolf Höss. Igualmente sucede con los enfrentamientos entre este inquisidor gerundés y su secretario Miquel de Susqueda (fray Miquel), que son parangonables –y de hecho así se señalan- con los del Comandante del campo de Auswitz, Rudolf Höss, y el médico del campo, Aribert Voigt. Del mismo modo son patentes los paralelismos entre la historia del cierre del Monasterio de Burgal (ss. XIV) y la del maderero Jachiam de Mureda de Pardàc (s. XVII-XVIII); así en ambas aparece un personaje deforme: el gordo de Moena en la del XVIII y el bizco de Salt en la del siglo XIV-XV.
En otras ocasiones el paralelismo lo es por contraste. Así mientras en el XV, el médico judío de Girona, Josep Xarom, debe abandonar su ciudad y comodidad para huir de la Inquisición, cinco siglos más tarde será otro médico, Aribert Voigt, quien perseguirá a los judíos y quien se cebará con la familia de otro médico judío.

Lo mejor
Es una obra con un fortísimo componente cultural. Al respecto son muy interesantes los numerosos intertextos (referencias a [o de] otros relatos) que pululan por la novela: Goethe, Ungaretti, "El coronel no tiene quien le escriba" de García Márquez, "En busca del tiempo perdido" de Marcel Proust, etc.

Lo peor
El autor ha creado un auténtico producto mercantil -muy bien escrito, eso sí- en el que ha metido todo cual si de un cajón de sastre se tratase: música, pintura, nazis, judíos perseguidos, referencias literarias, estraperlistas de la posguerra española y mundial, solitarios niños superdotados, músicos insatisfechos y aprovechados, el alzhéimer, casualidades increíbles...
Pero lo que menos me ha agradado es que en el interesantísimo aporte culturalista que subyace en tan extenso relato el autor incurra en alguna que otra incorrección o falsificación histórica cual es su insistencia en hablar de la Corona catalana o/y del Reino de Cataluña. Diríase que Jaume Cabré ya en 2011 estaba al tanto de la posverdad; quizás, dejando a un lado su innegable calidad literaria, estas insistentes 'desviaciones' de la verdad histórica sean los méritos que el ex-honorable haya tenido en cuenta al considerar su inclusión en tan peculiar candidatura política.







20 nov. 2017

Daniel Fopiani. "La Carcoma". Premio València Nova 2017

28 comentarios:
Acabo de leer "La Carcoma", la novela de Daniel Fopiani que se alzó el pasado 15 de junio con el Premio València Jove de Narrativa 2017. En mi opinión, un más que merecidísimo galardón pues, como acertadamente dice Benito Olmo a Daniel Heredia en el prólogo a la misma, "a Fopiani pocos le conocen de momento, pero es bueno". Corroboro desde esta humilde tribuna la opinión del autor de "La maniobra de la tortuga".

Conocí a Fopiani gracias a la gentileza que tuvo él mismo de contactar conmigo para ofrecerme la lectura de su novela. Le dije que sí y, sin ser muy consciente de ello, la fui postergando al interponerse otras en principio más apetecibles. Con Daniel Fopiani, -Cádiz, 1990. Escritor, sargento de Infantería de Marina. Columnista y director de la revista literaria RSC. Premio Valencia Nova de Narrativa 2017-, literariamente me ocurría lo mismo que al escritor, periodista, gestor cultural y crítico literario Daniel Heredia: no lo conocía de nada. Al aplazamiento de la lectura de "La Carcoma" vino a añadirse  que cuando eché un primer vistazo al ejemplar que amablemente 'Versátil', su editorial, me había hecho llegar yo estaba enfangado en la lectura de "Berta Isla" de Javier Marías.[leer la reseña de esta novela aquí].

Sí el estilo de Marías es característico de por sí, su perfeccionismo lingüístico, como bien es sabido, alcanza cotas difíciles de igualar. Pues hete aquí que en esa hojeada a las primeras páginas de "La Carcoma" leí lo siguiente: "La humedad vespertina caía sobre las calles como una manta y, sin que el sol apenas se hubiese asomado aún por la cima de los edificios, el humo de los motores ya viciaba el ambiente.". ¿Cómo? - me dije-. ¿'vespertino' por 'matutino'? Y cerré la novela, que no volví a abrir hasta que entre ella y yo se interpusieron dos o tres lecturas además de la ya citada de Javier Marías.
El finde pasado decidí retomarla con cierta prevención. Pero qué agradable sorpresa la mía: según iban pasando las páginas el asunto que se planteaba, su ejecución, el ritmo narrativo y el misterio que en ella se planteaba fueron ganándome hasta el punto de no poder soltarla hasta que di término a sus 225 páginas. ¡Buah, qué historia tan bien contada!  Está claro que no se deben tomar decisiones precipitadas como la mía inicial que por suerte y para disfrute mío corregí a tiempo.
Lo que acabo de contar me reafirmó en la idea de cuántas veces como lectores nos sucede que el momento de atacar una novela determina la opinión que la misma nos mererecerá. Así que agradezco mucho ese espacio temporal que interpuse entre esa apresurada opinión y el goce que la novela de Daniel Fopiani me ha proporcionado durante los días de este fin de semana.

"La Carcoma" es un thriller muy bien construido cuya perfecta estructura se alcanza a ver y comprobar al culminar la lectura en su última página. Estamos ante la historia de un exitoso escritor de best sellers, empantanado en un período de crisis creativa, que se siente perseguido por el tiempo que su editor le dio para entregarle el manuscrito de la tercera novela que él ya ha cobrado. La situación, muy difícil para Ramsés Espinosa, que así se llama el personaje, parece empezar a solucionarse cuando su íntimo amigo Juan Jesús Fernandez Garrido le ofrece una casa que ha recibido en herencia en La Carcoma, un perdido pueblo de la sierra gaditana. Allí, lejos del mundanal ruido, podrá Ramsés dar suelta a su capacidad creativa y producir esa novela que necesita para salir del tremendo apuro en que se encuentra.

Nada más llegar a la localidad de apenas 100 habitantes Ramsés ve que el ambiente contra su persona es evidente. Por si esto fuera poco unos misteriosos números irán aparececiendo en distintos lugares de la cabaña que habita. Se asusta y denuncia el caso en el cuartel de la Guardia Civil del pueblo donde el sargento Loredo, joven como él, pondrá el máximo interés por resolver el misterio. Un misterio que según pasan las páginas se va complicando más y más pues en la casa aislada donde el escritor quiere crear hace 8 años que murió misteriosamente quemado Israel Garri, el tío de su amigo Juan Jesús; una muerte jamás esclarecida. 

Los personajes son variados y están bien modelados. De Ramsés ya he señalado su momentánea, pero pertinaz en el tiempo, sequía creativa. De su lado, o sea personajes que colaboran con él, están el sargento Loredo, un joven guardia civil que quiere salir de ese agujero al que el destino lo ha arrojado por culpa de la resolución caprichosa del concurso de traslados dentro del cuerpo; tiene Loredo como peculiaridad un defecto articulatorio, el rotacismo, que confiere al relato un punto cómico de mucho interés. También entabla con Ramsés una buena relación Gema Delgado, la hija de Dolores que regenta la cafetería de la localidad. Gema no se lleva bien con su madre y se enamora de Ramsés, en quien ve la posibilidad de escapar a un oscuro y anodino porvenir. Su amigo Juan Jesús es también un claro ayudante suyo.

Frente a Ramsés se sitúa prácticamente el resto de seres que pueblan el relato: Luisito, un niño de 12 años con problemas psicológicos que le hacen no recordar muchas de las acciones que realiza;  la madre de Gema, Dolores, que ve en Ramsés un peligro si es que su hija, como ella sospecha, se enamora de él; y Ernesto, el dueño del único almacén donde todos, también Ramsés, han de acudir a comprar provisiones y bebidas. 

La organización. Si algo hay de característico en esta novela es la disposición de la historia. No quiero desvelar lo que la estructura de la misma esconde, sólo diré que es una sorpresa que sirve para dar un vuelco a todo lo que el lector ha ido imaginando durante el curso de la lectura.

Estamos ante un auténtico thriller en el que el suspense es esencial; un suspense con notas de terror psicológico y que, según reza el título de los sucesivos capítulos, queda materializado en esa cuenta atrás (12, 11,10, 9...) hacia un desenlace que se prevé mortal habida cuenta de lo ocurrido a Israel Garri, el anterior habitante de la cabaña donde Ramsés se ha retirado para escribir su nuevo éxito literario...

Una novela que podríamos encuadrar dentro del posmodernismo literario en la que el propio autor se viene a confundir con ese personaje que se esfuerza en crear un nuevo relato rompiéndose así la frontera entre realidad y ficción; un relato que reflexiona sobre sí mismo (metaficción) y que se va haciendo dentro del propio discurrir de la trama; una obra que es en sí misma una alegoría, una metáfora de la propia literatura; también -y esto es muy propio de la posmodernidad en literatura- la incursión en la novela de la cultura de masas que se percibe en la citación de títulos de películas populares ('El show de Truman'), series televisivas muy visionadas ('Dos hombres y medio', 'Dr. Who'...), temas musicales de éxito ('I feel good', 'Hound dog'...). Y, por último, la parodia, presente sobre todo en esa difuminación de los límites real vs inventado:
posmodernismo literario, escritores gaditanos actuales, La Carcoma
"Pero leer y escribir son dos cosas muy distintas. Uno puede leer cientos de libros de técnicas narrativas, clásicos literarios y premios Nobel de Literatura. Puede, incluso, asistir a esos cursos de escritura creativa que se suelen organizar para sacar las perras a los cuatro bobos que pecan de inocente ilusión. Frecuentar tertulias literarias, donde la envidia, el egocentrismo y las puñaladas cobran más protagonismo que 'el escritor de la semana'. Uno puede autoproclamarse escritor, encontrar a un grupo de amigos y familiares que le sirvan de palmeros en cada una de las presentaciones y eventos relacionados con las letras y, ya de paso, puede hacerse alguna que otra foto de brazos cruzados y ojos entornados, como si la sabiduría absoluta se guardase en esa cabeza de literato." (pág. 42)

¡Vaya por Dios!
 Como si de cerrar círculos se tratase, al igual que hace Fopiani en su magnífico relato volviendo al final al momento inicial, así voy a hacer yo en este post. No es una crítica al autor (para nada, Daniel); de serlo a alguien, sería a la editorial, y casi tampoco. Lo que pasa es que no puedo olvidar mis años de profesor y los miles y miles de redacciones que me habré leído; por eso durante la lectura me ha rechinado la frecuente confusión de 'sino', conjunción adversativa, con 'si', conjunción condicional, más 'no', adverbio de negación, en pág. 108 ("No era el dolor físico lo que la hacía pequeña, si no la humillación"), 149 ("Lorenzo quiso pensar que aquella noche no se había cruzado con un mal policía, si no con un hombre insatisfecho con su vida"), 169, 200, 223... También, aunque no tan sistemático como la anterior, la confusión de preposición más pronombre interrogativo -'Por qué'- con el sustantivo 'Porqué' ("¿Porqué no se pasa por aquí y deja que le haga un par de preguntas?", en pág. 125; o la aglutinación de la preposición 'a' con el sustantivo 'punto' cuando estamos ante una locución:  'a punto' ("El show estaba apunto de comenzar", en pág. 189).

Defectillos de escritura -incorreciones- son, que no de redacción. Pero afean, como la impropiedad semántica señalada al principio. Estas pegas que pongo, ¡vaya por Dios!, son propias de maestrillos antiguos y por lo que veo diariamente en periódicos, revistas y rotulaciones televisivas, no se las tiene ya mucho en cuenta. Pero, qué queréis que os diga, a mí me da mucha pena que un producto excelente quede algo emborronado por errores tontos como los que señalo.

Para finalizar
Veo que Cádiz, la tacita de plata, sigue dando escritores importantes. En esta novela, magnífica en todos los sentidos, se unen tres: el propio autor con la historia que crea; el prologuista Benito Olmo que escribe una estupenda -¡y muy literaria!- presentación de Fopiani que invita a ponerse a leer enseguida; y por último, Daniel Heredia, el mayor del trío quien, por edad -nació en 1971, mientras que Fopiani es de 1991 y Olmo de 1980- parece más renuente a admitir nuevos valores literarios. Pero tras los elogios que el prologuista hace de "La Carcoma" y de su autor "algo me dijo que iba a tomar en consideración mi advertencia e iba a seguir los pasos de Fopiani", concluye Olmo en su original prólogo.

Acabo declarando de nuevo la agradabilísima sorpresa que me ha supuesto esta novela que al principio pensé que no me iba a gustar. Pues sí, me ha gustado y mucho. Me atrevo a recomendarla a todo aquel que quiera tener en sus manos un thriller con suspense, muy bien escrito, novedoso y muy entretenido. Una delicia.

16 nov. 2017

Sebastian Bergman 2: "Crímenes duplicados"

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Todas mis amigas fans de la pareja Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt me lo habían advertido con reiteración: '¡Juan Carlos, si te gustó la primera de la serie, "Crímenes imperfectos", espera a leer "Crímenes duplicados", su continuación y segunda de la saga Sebastian Bergman!'

Con frecuencia me suele ocurrir que tanta alabanza acabe en decepción cuando me enfrento a aquello que tanto mérito dicen contener. Quiero decir con esto que entré con cierta prevención en la lectura de esta novela. Sin embargo, pronto hube de rendirme a la evidencia: ¡es una muy buena novela negra! Intentaré en esta reseña destacar lo que de ella más me ha gustado sin desvelar nada que pueda romper el disfrute del libro.

Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt,
Sin lugar a dudas lo mejor para mí es la evolución de los cinco personajes protagonistas que los dos escritores suecos han logrado realizar: Sebastian Bergman, Torkel Höglund, Vanja Litnher, Ursula y Billy Rosén. Todos ellos experimentan cambios sustanciales en esta segunda entrega: Bergman parece prestar más atención a las mujeres, a las que ahora ve no sólo desde un punto de vista sexual; Vanja y su relación profesional con Billy es muy interesante aquí; por otra parte Billy y su evolución personal junto a My, su novia, tiene su encanto; y lo mismo cabe decir de esa pareja no sólo profesional que en ocasiones forman el jefe Torkel y la experta investigadora Ursula.

El resto de personajes no conoce evolución semejante quedando varados en el mismo estadio en que los conocimos durante "Crímenes imperfectos". De todos ellos yo esperaba algo más de Thomas Haraldsson quien en esta entrega sigue soportando el papel de necio con aspiraciones que estropea y complica cuanto toca. En esta ocasión me ha recordado mucho más que en la primera entrega a los personajes ineptos que los hermanos Coen ponen a caminar en películas como "Fargo". En esta ocasión las semejanzas entre el ahora director de prisión Thomas Haraldsson y el vendedor de seguros Lester Nygaard del film "Fargo" se me han hecho muy evidentes, aunque quizás Haraldsson sea un ser más ingenuo e inocente que Lester pues los destrozos que su evidente ineptitud provoca, aunque nacen de su evidente sentimiento de inferioridad, con ellos no quiere hacer mal a nadie.
Jenny, la mujer de Haraldsson, ahora que ya es madre es menos intrusiva y da más cuerda a su marido. Los padres de Vanja, Anna Eriksson y Valdemar, cumplen una importante función en la trama si bien parece por lo leído que será en la siguiente entrega cuando pasen a un primer plano (¿me equivoco?). Luego está Ellinor Bergkvist, una alocada mujer con la que Bergman pasa alguna que otra noche y que en su femenino despiste imposible de contener encuentra Bergman algo así como una paz deseada que creía perdida desde que el tsunami tailandés de 2004 se llevara por delante a sus queridas mujer e hija. 

También me ha gustado "Crímenes duplicados" por la inteligencia de la trama que presenta y lo bien que los autores han sabido conectar lo apenas expuesto en "Crímenes imperfectos" con lo nuclear de este relato. En esta trama es esencial la figura del psicópata Edward Hinde, asesino en serie, que tanta fama le diera a Bergman en 1999 con la resolución del caso y la publicación de dos libros en los que expuso las características de este tipo de peligrosos seres. Ahora han pasado ya 14 o 15 años de aquello y Hinde cumple pena de cadena perpetua en la cárcel de máxima seguridad que el estúpido de Haraldsson dirige.

Sigue por otra parte presente en esta novela negra la denuncia socio-política, en especial la de los recortes presupuestarios provocados por la crisis económica que atenazaba a Europa desde 2007 hasta al amenos 2015. La acción sucede en 2014:
"La dirección había reducido el personal de día, que era más numeroso y que antes trabajaba hasta las nueve, y había adelantado a las siete el comienzo del turno de noche. Para ahorrar todavía más, la administración había reducido el personal nocturno, por lo que los registros por sorpresa se habían vuelto prácticamente imposibles en el turno de noche"
Otro elemento que me ha interesado mucho en esta narración ha sido la presencia de la literatura como elemento caracterizador de ciertos personajes. Así una de las asesinadas, Katharina Granlund, queda retratada con los libros que tiene en su estudio ("Una librería con todo tipo de volúmenes desde novelas de Tom Clancy hasta libros de cocina"), o sea, estamos ante una mujer sencilla que gusta de leer libros asequibles y populares. Sin embargo, My, la novia de Billy, es de otro nivel pues le gusta el teatro en el que va introduciendo a Billy que siempre lo había denostado ante Vanja. Esta relación desigual esconde algo del inteligente humor que en ocasiones hay en la novela:
"Billy no sabía nada de la obra ni de la compañía, que según My daría sólo cuatro funciones. Por lo que ella le había dicho, se trataba de una compañía inglesa llamada Spymonkey que cultivaba el género de la «comedia física». Billy no tenía ni la más remota idea de lo que eso podía significar. Le faltaban referencias. —Algo así como una mezcla de Samuel Beckett con los Monty Python. Bueno, al menos podía entender una de las referencias. Le gustaban los Monty Python"
Por último está el estilo característico de la pareja que forman  HjorthRosenfeldt cuyas peculiaridades ya señalé en la reseña de "Crímenes imperfectos" [leer reseña aquí]. A las allí comentadas (ritmo endiablado, cierre de algunos párrafos con tres o cuatro frases breves rotundas y sentenciosas, cierre de algunos capítulos con una especie de resumen que recoge aspectos que conviene no olvidar, etc.) añadiría aquí la inclusión de alguna que otra interesante reflexión descriptiva por parte del narrador
"Sebastian se levantó rápidamente, sin saber muy bien por qué. Le pareció apropiado ponerse de pie cuando Vanja entraba en la sala, como si ella fuera la protagonista de una novela de Jane Austen y él, uno de sus pretendientes"

Final
En definitiva, una excelente novela negra que mejora la primera de la serie y que me anima a seguir leyendo las restantes pese a que por las referencias que tengo la tercera, "Muertos prescindibles" baja un poco el nivel que vuelve a remontar con fuerza en la cuarta, "Silencios inconfesables". En fin, ya se verá. Por ahora, es tan agradable el sabor de boca que esta entrega me ha dejado que descansaré un poco del peculiar psicólogo adicto sexual que es Sebastian Bergman para engolfarme con la última novela de otro gran escritor de serie negra. Me refiero a César Pérez Gellida y su última novela de la que por ahora sólo sé que se titula "Konets". ¿La conocéis? ¿La habéis leído?

PD.- Cuando iba a cerrar este post me entero de que en 2010 se hizo en Suecia una serie televisiva de dos episodios titulada "Sebastian Bergman" sobre la primera novela de la Serie. La serie tuvo tal éxito en el país nórdico que en 2013 se rodó una segunda temporada también de dos episodios. Ya anteriormente, en 2012, se había pasado una versión en inglés por la BBC Four británica; y luego, en 2014, la serie completa comenzó a comercializarse en streaming por la cadena de televisión MHZ Network bajo el título de "Dark secrets". Dejo a continuación el trailer de la serie más que nada para que veáis cómo han imaginado a Sebastian Bergman los directores de los distintos episodios del serial televisivo: Daniel Espinosa ... (1 episode, 2010), Michael Hjorth ... (1 episode, 2010), Jörgen Bergmark ... (1 episode, 2013), y Leif Magnusson ... (1 episode, 2013).
¿A vosotros qué os parece?


5 nov. 2017

"Berta Isla". Javier Marías

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«Durante un tiempo no estuvo segura de si su marido era su marido. A veces creía que sí, a veces creía que no, y a veces decidía no creer nada y seguir viviendo su vida con él, o con aquel hombre semejante a él, mayor que él. Pero también ella se había hecho mayor por su cuenta, en su ausencia, era muy joven cuando se casó.»


Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Muy jóvenes se conocieron Berta Isla y Tomás Nevinson en Madrid, y muy pronta fue su determinación de pasar la vida juntos, sin sospechar que los aguardaba una convivencia intermitente y después una desaparición. Tomás, medio español y medio inglés, es un superdotado para las lenguas y los acentos, y eso hace que, durante sus estudios en Oxford, la Corona ponga sus ojos en él. Un día cualquiera, «un día estúpido» que se podría haber ahorrado, condicionará el resto de su existencia, así como la de su mujer.
"Berta Isla" es la envolvente y apasionante historia de una espera y de una evolución, la de su protagonista. También de la fragilidad y la tenacidad de una relación amorosa condenada al secreto y a la ocultación, al fingimiento y a la conjetura, y en última instancia al resentimiento mezclado con la lealtad.
O, como dice una cita de Dickens hacia el final del libro, es la muestra de que «cada corazón palpitante es un secreto para el corazón más próximo, el que dormita y late a su lado». Y es también la historia de quienes quieren parar desgracias e intervenir en el universo, para acabar encontrándose desterrados de él.

Mi comentario
Estamos ante una novela no menor del escritor madrileño. Con ésta ya son cinco o seis las obras suyas que he leído. Ya dije cuando en el blog comenté "Los enamoramientos" [leer reseña aquí] -de las últimas suyas la que más me ha agradado-, que hube de tomarme un descanso de su literatura tras una primera época mía de absoluta fascinación por su narrativa ocurrida durante los años en que aparecieron sus títulos más emblemáticos: "Corazón tan blanco",  "Todas las almas" o "Mañana en la Batalla piensa en mí"..., títulos que leí con fruición. Pero la literatura de Marías, ya se sabe, no es una literatura de puro entretenimiento, su lectura exige cierto esfuerzo, a la postre más satisfactorio que el simple gay trinar al que se refería Machado cuando hablaba de esa otra poesía más fácil y popular que se hacía en su tiempo. Por esto me tomé un descanso que me vino bien y que me ha hecho tomar la lectura de estos tres títulos finales ("Los enamoramientos" (2011), "Así empieza lo malo" (2014) y esta última, "Berta Isla" (2017) con bríos renovados.

Al comentar hace unos meses "Así empieza lo malo" [leer reseña aquí] señalé la reflexión que el propio autor en una ocasión hizo al ser preguntado por su propia Obra cuando comentó que era consciente de que constantemente estaba escribiendo la misma novela: "Todas las almas". Y es verdad. Lo que hace Javier Marías es variar ligeramente el punto de mira (el azar en "Los enamoramientos", la necesidad de la implicación en "Así empieza lo  malo" y la importancia del momento y la libre elección en "Berta Isla"). Sí, en efecto, la mayoría de temas, asuntos, elementos, y la manera de presentarlos o plasmarlos en la narración ya están presentes o al menos prefigurados en "Todas las almas": metaliteratura; culturalismo; novela ensayística; disolución de la frontera real-irreal (realidad / ficción); la duda, el azar o la incertidumbre; un inteligente sentido del humor...

Metaliteratura: si en otras obras la relación con otros textos y con el propio texto escrito se percibía de manera más o menos clara, en ésta el texto creado y vivido por los propios personajes se relaciona de manera intertextual con grandes obras y autores de la literatura universal. Sobre todo, como ya he dicho, es la poesía de T. S. Eliot la que informa toda la historia vivida por Tomás y Berta ("'Y cualquier acción es un paso hacia el fuego', le había oído recitar a veces a Tomás, de un poema que se sabía, lo murmuraba para sus adentros en inglés"); los versos del irlandés pasan de la mera lectura hojeando sus libros a penetrar y conformar las acciones de los personajes. Del mismo modo resuenan, como ya es habitual en el novelista, personajes de Shakespeare, en esta ocasión especialmente los referidos a su drama histórico "Enrique V"; también Dickens, Melville ("Moby Dick"), Stevenson ("Dr. Jekyll y Mr. Hyde"), Joseph Contrad ("El agente secreto"), el teatro de Valle Inclán... Y mención especial cabe hacer a la novela corta de Balzac titulada "El coronel Chabert".

Disolución de la frontera realidad-ficcion. Sí bien en "Berta Isla" no estamos ante la presencia evidente de personajes reales como sucede en "Así empieza lo malo" con, por ejemplo, el profesor Francisco Rico o el director de cine Jesús Franco, sin embargo también aquí la ruptura de los límites real-irreal se produce, y se percibe en la plasmación de un comportamiento leído sobre la propia vida vivida. Es lo que sucede con la desaparición durante doce años del marido de Berta quien al cabo de este tiempo regresa a casa y su esposa, ella, Berta, no sabe a ciencia cierta si quien ahí está ahora es o no es quien dice ser y quien ella deseó tanto antes pero que ahora le parece algo más propio de la ficción literaria que otra cosa. Y como Javier Marías es consciente de que la novela de Balzac titulada "El coronel Chabert" pertenece asimismo al terreno de la ficción echa mano de una película, "El regreso de Martín Guerre", basada en un hecho completamente real sucedido en el sur de España en el siglo XVI novelado por Janet Lewis en 1941.

Novela ensayística. Si hay una característica propia del estilo del escritor madrileño ésta es la reflexión, las digresiones, los 'excursos' en palabras del propio autor, con que describe de manera demorada las acciones y comportamientos de los personajes.  Esas reflexiones acercan mucho sus novelas a los artículos que tanta fama y seguidores le han procurado. Muchas opiniones que vierte en la novela son idénticas a otras presentes en sus colaboraciones periodísticas: la pérdida de educación en las generaciones más jóvenes,  la rapidez y vivencia poco real de la sociedad actual ("lo que acaba de suceder pero ya no sucede no interesa, la atención de las gentes se va tras lo siguiente, cualquier cosa que esté a punto de acontecer o acontezca, que todavía encierre una incógnita o no haya ofrecido un desenlace, en el fondo se desea vivir vicariamente en la inestabilidad perpetua y bajo amenaza constante"), el manipulador e hipócrita lenguaje de los políticos populistas ("El pueblo siempre sale inocente. El pueblo, que a menudo es vil y cobarde e insensato, nunca se atreven los políticos a criticarlo, nunca lo riñen ni le afean su conducta, sino que invariablemente lo ensalzan, cuando poco suele tener de ensalzable,  el de ningún sitio. Es sólo que se ha erigido en intocable y hace las veces de los antiguos monarcas despóticos y absolutistas"); la inexorable sustitución generacional y vital ("Los países los usurpan quiénes van naciendo sin querer, a nosotros nos usurpan los adultos o los viejos en que nos convertimos sin querer".)

Fuerte culturalismo visible en: el vocabulario utilizado: ('alacridad' [alegría excesiva y desmesurada], 'bizquera', 'acostumbramiento', 'alteridad', etc.); las disquisiciones filológicas ("ahora sonó como un inglés poco educado, de esos que tienden a aproximar a la o casi todas las vocales y en vez de 'laik' o 'maind' para 'like' o 'mind', pronuncian algo semejante a 'loik' y 'moind', por poner un par de ejemplos"); las referencias literarias como ya he dicho antes pero también
cinematográficas (como la que hace al secundario Walter Brennan que participó en filmes como "Río Bravo" o "Pasión de los fuertes") y musicales ("Entonces aún sonaban los ecos de aquel supervisor musical, Crosby, Still, Nash & Young"); la autorreferencialidad como la que se percibe en el intertexto que alude a un título del propio novelista, "Negra espalda del tiempo" ("Ese podía haber sido el destino de Tomás, hundirse en la niebla de lo sucedido y no sucedido, en la negra espalda del tiempo").

Motivos temáticos habituales:  el tiempo, la memoria, el azar, la identidad, el sexo, el engaño, la maldad, el engañoso bien superior, las generaciones, la individualidad y la difícil penetrabilidad en la alteridad ("lo del otro pertenece siempre a ese terreno de la imaginación. Uno nunca sabe a ciencia cierta, ni siquiera sabe si las declaraciones más encendidas son verdad o interpretación o convención"), la dualidad lingüístico-cultural...

Cierto biografismo. Javier Marias como, por otra parte, cualquier novelista echa mano de su propia biografía para componer  sus relatos. En "Berta Isla" hay elementos de su propia experiencia vital; de ellos dos al menos han sido reconocibles para mí: los años de formación adolescente en el colegio Estudio de Madrid, y el profundo conocimiento del ambiente universitario oxonense al haber impartido el profesor Marías dos años -1983 y 1985- clases de Literatura Española y Teoría de la Traducción en la Universidad de Oxford. Es evidente que muchos otros existirán si bien no son de dominio público.

Para finalizar
Esta novela es Javier Marías en estado puro. Quiero decir con esto que aunque no hubiera figurado en la cubierta del libro el nombre de su autor difícil sería para cualquiera no descubrir su autoría pues los temas, ya señalados antes, y el estilo (memorialístico, reflexivo, incluso proverbial, con un dominio lingüístico como pocos escritores tienen, de profundidad filológica me atrevería a decir tanto del castellano cuanto de la lengua inglesa, -las dos que maneja el protagonista masculino igual que le sucede al propio escritor-...) apuntan inequívocamente a él. Y todo ello envuelto en literatura que, como Marías nos tiene habituados, rezuma por toda su obra; en esta ocasión es T. S. Eliot el poeta irlandés quien predomina sobre otras alusiones más habituales en él: Shakespeare, Dumas, Dickens, Balzac.... Eliot, y en especial su poemario "Little Gidding", es el autor elegido por Javier Marías para construir sobre su Poesía la narración de un hombre engañado, quebrado, elegido por otros sin él saberlo, para no sé qué asuntos de entidad superior en los que se está sin estar, se realizan sin haberlos protagonizado, se existe en ellos sin que quede constancia alguna de nuestra existencia.

29 oct. 2017

"El soborno" y "El último testigo". Lo último de John Grisham

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El juez en un texto preparado arremetió contra su ‘asombrosa avaricia’, su ‘repugnante falta de honradez’ y su ‘cobarde abuso’ de la confianza depositada por los votantes. Una sociedad estable se basa en las nociones de imparcialidad y justicia, y es el deber de ‘jueces como usted y yo’ garantizar que todos los ciudadanos estén protegidos de los corruptos, los violentos y las fuerzas del mal.” (John Grisham: "El soborno")

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Lacy Stoltz es una joven investigadora y abogada de Florida, y su trabajo consiste en responder a las demandas relacionadas con la mala praxis judicial. Tras nueve años en el puesto, sabe que la mayor parte de los problemas derivan de incompetencias.
De repente le llega un caso de corrupción. Greg Myers afirma conocer un juez de Florida que ha robado más dinero que el resto de los jueces poco honestos juntos. Estaba involucrado en secreto con la construcción de un gran casino en tierras indígenas. La mafia financió el casino y ahora se lleva cada mes una buena tajada de la caja mensual. El juez también se lleva su parte y mira hacia otro lado. Todos contentos.
Pero ahora Greg quiere poner punto final a esta situación. Su único cliente conoce la verdad y quiere contarlo todo. Greg presenta una denuncia y el caso se le asigna a Lacy Stoltz, quien de inmediato sospecha que puede ser peligroso.

John Grisham, "El soborno", "El último testigo"

Mi comentario
Por vez primera soy consciente de haber entrado al trapo del engranaje mercantil que teje la industria editorial para vender mejor sus productos. Durante el mes de septiembre recibí de Amazon la posibilidad de hacer la reserva de una novela de John Grisham (así decía el reclamo, 'novela') precuela de la que en octubre se lanzaría a bombo y platillo. La precuela, una novela de sólo 42 páginas, tiene el título de "El último testigo" y el bombazo, "El soborno". La primera cumple del todo su función: activar el deseo de leer la novela de la que es antecedente. En mi caso lo logró, pues no me pude resistir y nada más finalizarla busqué "El soborno". Y he de decir que me ha entretenido.

↣ En "El último testigo" asistimos a un juicio amañado en el que el acusado, que es del todo inocente, no tiene escapatoria alguna. Todo es pura representación teatral (los sollozos de algunos testigos, los testimonios comprados de presos sin fiabilidad alguna, los adocenados miembros del jurado...) con una única finalidad: condenar a muerte al pobre Junior Mace, acusado de matar a su mujer Eileen y a Son Razko, su mejor amigo. Todo es un montaje.

El modo como está estructurada la narración en 13 capítulos cual si se tratase de la crónica fiel del juicio me ha recordado vivamente la manera que utilizó Chester Himes en su novela corta "Violación" [leer reseña aquí] en la que presentó la historia distribuida en quince breves capítulos la mayoría de ellos con títulos propios del análisis jurídico ("Hipótesis", "El sumario", "El alegato", "El veredicto", "La defensa", "La sentencia", etc.). Pues bien, Grisham remedando un tanto a Himes aunque sin poner epígrafes a los capítulos hace un seguimiento puntual de las sesiones de dichol Juicio.


En "El soborno" la pequeña y humilde CCJ (Comisión de Conducta Judicial) dedicada habitualmente a dirimir asuntos de poca monta como jueces rijosos con sus funcionarias, jueces vagos que dilatan innecesariamente las causas que instruyen, jueces que pierden por el camino algún dinero que deben custodiar..., y así, se ve ante un asunto de corrupción judicial cuyo alcance es de un nivel nunca visto en dicha comisión.

Lacy Stolz y su compañero Hugo Hatch se encargarán del asunto que un extraño ex abogado y ex convicto que se hace llamar Greg Myers les pone ante sus narices: la juez Claudia McDover acepta sobornos de una desconocida Mafia de la Costa, -antaño denominada Mafia del siluro-, en forma de apartamentos cuyo coste está muy por encima de sus posibilidades económicas. El asunto en sí es de su competencia, pero cuando el denunciante les sigue pasando la información que le da un informante que a su vez la recibe de un topo que desea mantenerse en el anonimato, y en ella aparece el antiguo caso de Junior Mace, condenado injustamente hace quince años a la pena capital por esa misma juez el asunto empieza a complicarse. Si a esto se añade que Junior es de la tribu de los tappaola en cuya reserva, una vez eliminados él y su amigo Son Razko,  contrarios a la construcción de un Casino en ella, se ha edificado, además del Centro de Juegos de azar, todo un complejo de hoteles, apartamentos y campos de golf, el tema empieza a alcanzar proporciones que sobrepasan sus pobres medios.

Ellos, los de la CCJ, no son más que abogados investigadores de deslices judiciales, para nada detectives policiales que porten armas y se las hayan de ver con peligrosos asesinos. Para esto está el FBI los únicos que pueden entender en sucesos delictivos ocurridos en territorios indios como la Reserva de la tribu tappaola. Es aquí donde entra en acción Allie Pacheco, miembro del FBI quien al asunto profesional en sí añade el interés que en él despierta Lacy Stolz.

Como acostumbra, John Grisham despliega en la novela una extensa y variopinta galería de personajes: agentes del FBI (Allie Pacheco, Luna, Hahn), abogados de todo tipo (Edgar KillebrewIkan Archer, Phyllis Turban), indios (Junior y Wilton Mace, el alguacil Gritt, el jefe de la tribu Elias Cappel, su hijo Billy...)  negros (el abogado investigador de la CCJ Hugo Hatch y su esposa Verna,; Louise, primera esposa de Hugo); la juez McDover y su amiga Phyllis Turban; Lacy Stolz y su entorno familiar y profesional (Su familia: Ann Stoltz, la madre; Trudy, la hermana; Ronald, el cuñado; y Gunther, el hermano mayor. Sus compañeros de profesión: el ya citado Hugo; Michael Geismar,  jefe director de la CCJ; los investigadores Justin Barrow y Maddy Reese; Sadelle, la funcionaria que les confecciona prolijos informes...).

Casinos de juego en las reservas indias americanas
También como acostumbra el autor presenta el funcionamiento de la sociedad americana real a través del  mundo jurídico en el que la historia se realiza:
  • · La segregación racial en esta ocasión entre blancos e indios; especialmente me ha resultado llamativa la solapada manera que los blancos que sojuzgan a los tappaola a través del dinero que les entregan, tienen para acabar con esta comunidad de apenas 400 miembros: rebajan la cantidad a la mitad a aquellas mujeres que decidan casarse.
  • ·Una sociedad consumista que vive sólo por y para el dinero: joyas, vuelos en aviones privados, gusto por los coches de lujo...
  • El fraude frecuente de privados y empresas que buscan paraísos fiscales para ocultar sus ganancias legales e ilegales. Me ha resultado curioso que entre estos paraísos fiscales junto a las islas Bahamas también Grisham nombre a las Canarias. Entiendo que es puro gusto por el exotismo que le sugiere el nombre y no otra cosa.
  • La realidad humana de los funcionarios que no son seres fríos y sin sentimientos: sus miembros sienten miedo, se niegan a realizar funciones peligrosas que no les corresponden, se sienten a veces atraídos por compañeros y compañeras a pesar de lo que las ordenanzas que les rigen digan.
Y también, lógicamente, Grisham tira de manual en lo referente al thriller policial clásico:
  • Corrupción (en esta ocasión judicial más que policial),
  • Cosmopolitismo (viajes a Bahamas, New York, París...), atracción por el lujo de los Jet privados (Gunther, hermano de Lacy, pilota un Beech Baron;  la juez Claudia McDover y su lío Phyllis Turban contratan un jet Lear para trasladarse a New York a gastar dinero; los modelos Cessna que se encuentran en los aeropuertos...
  • Afición por los automóviles como es característico de la novela detectivesca o policíaca norteamericana. En ésta aparecen caros SUV y Lexus, 4x4 Ford Explorer, Jeep Wrangler, junto a asequibles Toyota Prius o Mazda.
  • Aparición de la pistolería clásica: la Smith & Wesson de las novelas de Chandler, Hammett o James M. Cain tiene papel estelar en las de John Grisham. Y en ésta también, por supuesto.

Para finalizar
Cuando lees a Grisham los métodos policiales que presenta sorprenden la primera vez que los ves, pero a la tercera o cuarta novela –como me ocurre en esta ocasión- se observa una cansina repetición de sistemas: plan de protección de testigos, acuerdo entre delincuente y policía si el 1º colabora con ellos, identidad nueva, retirada de cargos, casa y trabajo nuevos… En esta novela lo que los policías  ofrecen y algunos personajes delincuentes aceptan es lo mismo que ya vi cuando leí "El estafador" [leer reseña aquí] donde el personaje protagonista de la novela, Malcolm Bannister, urde toda una estafa tras acogerse  al Programa de Protección de Testigos manipulándolo con gran sabiduría en beneficio propio. Sin lugar a dudas en este y otros aspectos "El estafador" es una novela muy superior a esta que acabo de leer, que tira un poco de oficio sin ofrecer grandes sorpresas al lector. Quizás la única sea el exotismo de situar la historia dentro una reserva india, más que nada por el desconocimiento que el lector -al menos yo, claro- tenía sobre las competencias de los gobiernos federal y estatal en esos territorios.

Datos del libro
Autor: JOHN GRISHAM
Título: “EL SOBORNO”
Nº de páginas: 432 págs.
Encuadernación: Tapa dura
Editorial: PLAZA & JANES (19 de octubre de 2017)
Lengua: CASTELLANO
ASIN: B075M8MD5X
Precio:
En papel: 21’75€
Ebook: 12’34€



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