19 sept. 2017

"Manchester frente al mar" de Kenneth Lonergan

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Una breve entrada para comentar la agradable sensación que he tenido al haber podido ver por fin esta película que por unas u otras cosas se me escapó en su día de los cines donde se exhibía. La oportunidad me ha venido dada por su pase por MovistarTV

Muchas sensaciones positivas me ha suscitado este film de Kenneth Lonergan, director del que no había visto ninguna película, lo que no es muy raro si se tiene en cuenta que, a pesar de haberse iniciado en la realización de películas el año 2000 con "You can count on me", ésta que comentamos es la tercera que dirige.
Kenneth Lonergan es más conocido como dramaturgo que como director de cine. En este mundo sus principales contribuciones han sido como guionista; incluso de los tres títulos que ha dirigido, él mismo también es el responsable del guión. Es, precisamente como guionista que ha obtenido mayores reconocimientos en el mundo de la cinematografía: nominado en infinidad de ocasiones a Premios diversos (Oscar, BAFTA, Globo de Oro...) y ganador de la mayoría de estos galardones en 2016 con "Manchester frente al mar": Óscar al mejor guion original, BAFTA al mejor guion original, National Board of Review Award al Mejor guion original y New York Film Critics Circle Award al Mejor guion.

La película
Lee Chandler (Casey Affleck) es un solitario encargado de mantenimiento de edificios de Boston que se ve obligado a regresar a su pequeño pueblo natal tras enterarse de que su hermano Joe (Kyle Chandler) ha fallecido. Allí se encuentra con Patrick (Lucas Hedges), su sobrino de 16 años, del que tendrá que hacerse cargo. De pronto, Lee se verá obligado a enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a separarse de la comunidad en la que nació y de su esposa Randi (Michelle Williams) con la que tuvo tres niños.

Me ha gustado muchísimo la alternancia temporal con que el director organiza el relato fílmico. Este constante flash back y vuelta al presente hace dudar al inicio del relato qué es lo que se está viendo, quién es quién, cuáles son las relaciones personales entre los personajes... Pero -hablo por mí- estas desconexiones iniciales cuando ya se ordenan debidamente en la cabeza provocan que la película crezca en calidad y se agigante según van transcurriendo los minutos.

También me parece formidable cómo Kenneth Lonergan construye una historia en la que asistimos a la evolución de la difícil relación entre  Patrick, el adolescente rebelde que debe acomodarse a su tío Lee, quien ha aceptado, con sentimientos encontrados, la obligación que se le ha venido encima: ser su tutor legal, o sea, su responsable. De la acomodación de ambos a la nueva realidad me parece fantástica la del personaje interpretado por Casey Affleck, un hombre destrozado que, pese a parecer vivir enfrentado con todo el mundo, es capaz de hacerse cargo de la nueva responsabilidad con amor, afecto y autoridad. Quizás este convencimiento que transmite a los espectadores es el que le hizo merecedor del Oscar al mejor actor en la última entrega de estos premios.
cine indie

En este campo de la interpretación es muy destacable la de Michelle Williams en el papel de Randi, la esposa de Lee, que le valió el Premio de la Crítica de Nueva York y de Los Angeles a la mejor actriz de reparto. Randi ama muchísimo a su marido y a los tres hijos que han tenido en común pero el azar y la impotencia la llevará a emprender acciones que estropearán su apacible existencia y que la arrojarán a ella y a los de su alrededor a la infelicidad. Remontar esta terrible caída emocional, salir del foso,  e intentar hacerse perdonar por el entorno es la meta que persigue en el film.

Si los actores hacen un excelente trabajo, el guión es magnífico y la dirección sobresaliente, es obligado detenerse siquiera brevemente en la música incidental que acompaña y subraya la anécdota que se cuenta en la película. La firma Lesley Barber, compositora canadiense especialmente conocida por haberse encargado de la música para las películas Puedes contar conmigoMansfield ParkCiega de Amor o Cuando cae la noche. Lesley Barber completa esta música de acompañamiento de creación propia con temas tomados del acervo clásico, por ejemplo el Adagio de Albinoni o fragmentos de 'El Mesías' de Handel que  al utilizarlos en algunas escenas las reviste de gran altura y dignidad. Lo mismo cabe decir de temas musicales más contemporáneos como el magnífico  "I'm beggining to see the light" de Ella Fitzgerald cuya vitalidad y optimismo marca un antes y un después en la peripecia del protagonista.


Por lo demás, si se escucha la BSO de esta estupenda película se observará (a mí, al menos, así me lo ha parecido) la semejanza de la música al piano de Lesley Barber con la que Philip Glass compuso para otro excelente film que nunca podré olvidar, "Las horas" de Stephen Daldry sobre la novela de Michael Cunningham que ya hace tiempo reseñé en este mismo  blog [leer reseña aquí].

15 sept. 2017

Ágota Kristóf: "La analfabeta"

19 comentarios:

Una breve pero muy intensa y muy bien escrita autobiografía la que Ágota Kristóf, de origen húngaro  (Csikvánd, Hungría, 30 de octubre de 1935), pero avecindada en Suiza hasta su muerte en 2011, hace en once pequeños capítulos que son once calas en su vida. La vemos en sus inicios infantiles jugando con sus dos hermanos a crear historias, a fantasear... Vemos su cambio de país en 1956 al abortar la URSS el movimiento de liberación húngaro. Asistimos a la dureza de su vida como refugiada en un país cuya lengua, el francés, no domina, una lengua que como la alemana se le muestra como enemiga...; y por último también la vemos triunfar en ese idioma que aprenderá a hablar aunque durante años no supo leerlo, razón por la que a sí misma se consideraba una analfabeta.

Ágota Kristóf, literatura húngara, Escritores trasterrados
La escritora, autora entre otros títulos, de "El gran cuaderno" (1986), "La prueba" (1988) y "La tercera mentira" (1992) que en España se publicaron en un solo volumen bajo el título de "Claus y Lucas" no sólo aprenderá francés, idioma al que en principio era esquiva, sino que lo dominará de tal manera que es en esa lengua en la que compondrá el grueso de su obra narrativa (8 títulos) así como los cinco títulos de sus obras teatrales escritas en su mayor parte para la Radio Suiza Francófona entre 1978 y 1983.
"La analfabeta" se publicó el año 2004 y fue traducida al castellano en 2006. Ha conocido varias reediciones, la última es de 2015. Como dice la sinopsis que da el editor de esta novela

"Todo el mundo de Agota Kristof está aquí, en este libro caracterizado por frases breves, minimalistas, diminutas en las que se concentran en todo momento las grandes reflexiones y los poderosos pensamientos que las han provocado."

Datos del libro

Autor: AGOTA KRISTOF
Título:La analfabeta: Relato autobiográfico
Nº de páginas: 64 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: ALPHA DECAY
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788492837847
Precio:
En papel: 9'40€


13 sept. 2017

"Tú no eres como otras madres". Angelika Schrobsdorff

20 comentarios:
A la novela, -mejor una crónica o una biografía novelada-, que acabo de leer me acerqué llevado por las elogiosas reseñas y comentarios leídos en muchos de los blogs que habitualmente visito. Quizás haya sido por ello por lo que en ningún momento abandoné su lectura si bien la idea me rondó la cabeza varias veces.

Angelika Schrobsdorff, literatura alemana, II Guerra Mundial
"Tú no eres como otras madres" apareció en Alemania por vez primera en 1992 con un enorme éxito; una recepción semejante tuvo la edición en lengua inglesa publicada en 2012; y lo mismo cabría decir con las ediciones, como esta española que manejamos, aparecidas a  raíz de la desaparición de la escritora germánica en 2016. En nuestro país este libro ocupó el año de su publicación puesto en el top ten de los libros más vendidos durante bastantes semanas. Estamos, pues, ante un best seller muy bien recibido por el público lector.

A mí esta obra me ha recordado a otra de Richard Russo, "Sobre mi madre", que leí hará cosa de cuatro meses [para ver la reseña pinchar aquí]. Lo que dije sobre ella bien valdría también para ésta: "es un regalo de amor filial que el autor hace a su madre". Efectivamente, creo que eso es en esencia la obra: Angelika Schrobsdorff (24 Diciembre 1927 – 31 Julio 2016)  a la edad de la jubilación, justamente los 65 años, decide reconciliarse con su madre Else con la que en vida de ambas estuvo en un tira y afloja constante. En el fondo, igual que sucede con la obra de Richard Russo antes citada, estamos también ante una escondida autobiografía dado que la vida de Else Kirschner se cuenta desde la experiencia de Angelika, tercera hija de la misma. Lógicamente hay momentos de la vida de Else que ella, la hija, no ha podido conocer al no haber nacido todavía; para esos años hace uso de materiales -fotografías, cartas, diarios...- encontrados en baúles y cajones de la casa familiar.

El narrador. Hay en el relato dos acercamientos narrativos a la peripecia vital de Else: el personal y vivido por la hija que se trasluce en el empleo de la 1ª persona narrativa; y el distanciado por no vivido en primer término que se plasma en la novela mediante el empleo de la 3ª persona. Incluso hay momentos en que combina ambas personas narrativas siendo protagonista y/o viéndose desde fuera como alguien ajeno a la propia Angélika. Así, por ejemplo, en un mismo capitulo o secuencia sin marca previa alterna la novelista la 1ª persona coincidente con ella misma y la 3º externa y objetiva que suele usar cuando se refiere al contexto socio-histórico, aunque también hay ocasiones en que habla de sí misma viéndose desde fuera como si se tratase de otra persona
  • "Me han contado que fui un bebé peculiar. No gritaba y, en cambio, me arañaba la cara con furor."(pág. 152)
  • "Aquel año, Erich le regaló a Else un coche rojo y a Angelika un poni."(pág. 198)
Hay momentos en que desea introducir en el relato otros narradores intradiegéticos (en 1ª persona). En estos casos la escritora hace uso de esas cartas y diarios que introduce en la narración y que, reales o no, ponen el foco y dan voz al personaje que los escribe: la propia Else, su hijo Peter, su hija Bettina... Es un recurso interesante por demás.

liberación femenina, deporte femenino
Pero más que por los recursos estilísticos empleados en la obra, "Tú no eres como otras madres" debe fundamentalmente el beneplácito popular a la sorpresa que para el lector supone ver en la Europa de los años veinte a una mujer rompedora con las normas y tabúes sociales. Else Kirschner es una acomodada judía alemana asimilada, es decir, una mujer que se aleja de la estrechez de las tradiciones de la cultura religiosa paterna al sentirse atraída por la liberalidad y alegría de la cultura cristiana
"Al leer sus cartas de ese tiempo es cuando comprendo con claridad el pánico que debía de desatar en ella aquel salto de la «estrechez judía» al «ancho mundo cristiano»." (pág. 36) 
La muchacha Else quiere vivir a tope y la cultura de los cristianos le abre más el mundo que la de sus padres. Los hombres con los que con disgusto de sus padres Else compartirá su vida y dará a luz a los tres hijos que tuvo, uno con cada amor como ella sostuvo siempre ("«Hay que tener un hijo con cada hombre al que se ama». Esta era su convicción, y se atuvo a ella.", pág. 44), serán: Fritz, un culto y bohemio artista cristiano; Hans Huber, un bondadoso bávaro, aunque próximo al fascismo; y un rico industrial protestante, Erich Schrobsdorff. Lo más llamativo en la relación de la madre de Angelika con estos tres hombres es la mutua simpatía que todos ellos se profesarán ("Erich apreciaba la vasta cultura de Fritz y la integridad de Hans, mientras que Fritz y Hans estaban impresionados por la personalidad sin fisuras de Erich.", pág. 121) incluso en las duras situaciones que durante la segunda mitad de los años treinta y los cinco primeros de los cuarenta vivirá Europa, y ellos con ella.

Las vicisitudes de Else, una judía no practicante, y de sus tres hijos medio judíos (Peter, Bettina y Angelika) en el terrible contexto histórico de la Alemania nazi y la persecución que hubo de sufrir este pueblo es el marco en el que se desarrolla más de la mitad de la novela. Else que vivía aislada durante los años veinte y primeros treinta en su mundo de diversión y placeres topará con la tozuda realidad que hará realidad en ella el dicho de Lenin, 'O te metes en política, o la política acaba metiéndose contigo'. Es una enseñanza que Else aprenderá si no en carne propia sí en la de su queridísimo hijo Peter, su primogénito, que nunca escondió su identidad racial. No así ella que se creía por ello bien segura en Alemania
Qué judía ni qué ocho cuartos! ¡Que Alemania bien era el país de Else; el alemán, su lengua; alemana, su cultura, y alemana, su educación!" (pág. 141)
La vida de Else se desarrolla en varias localizaciones berlinesas (Wannsee, Pätz, Grunewald, Dahlem...). Muchas calles y plazas de la capital alemana se citan en el relato. Cuando las cosas se ponen difíciles para la raza judía, Else y sus dos hijas migrarán a Sofía en Bulgaria en donde mal que bien y gracias a las remesas dinerarias y ventas de joyas de la familia lograrán sobrellevar los terribles años de guerra. La dureza de las condiciones de vida en Sofía coincide con la eclosión de la pubertad en la escritora. Los choques con la madre a la que desde siempre estuvo muy unida los sufre la novelista en este dificilísimo contexto búlgaro; también, lógicamente, los primeros escarceos amorosos, y sobre todo la entrada por la vía rápida en la edad madura pues en esos años de muertes y deportaciones en masa a campos de exterminio la adolescencia verdaderamente no existía.

Al finalizar la lectura y meditar un poco sobre ella creo que el destinatario fundamental de la misma, el narratario, es esencialmente el público femenino. Digo esto porque son infinidad las cuestiones propias del universo femenino que la autora introduce en el relato. He aquí algunos momentos del relato que me llevan a pensar tal cosa:
  •  "Creía de verdad no poder ofrecerle nada mejor que una estancia tranquila en un lugar bello y un hotel confortable. ¿Qué otra cosa podía desear una embarazada, reducida como estaba a su vientre? [...] No, él, que estaba con un pie en el mundo varonil de los negociantes y con el otro en el de los poetas y pensadores, no podía saberlo" (pág. 143)
  • "¿Podré olvidar el primer beso, el primer «te quiero», la primera percepción del deseo ansioso en los ojos de un hombre, el primer descubrimiento de mi poder sobre él?" (pág. 407)
  • "-Hija, tal como veo las cosas, justo hoy has tenido tu primera menstruación." (pág. 399)
  • "La suerte en medio de la desgracia hizo que la una llevara entre su equipaje una gran toalla y la otra un costurero con tijeras. Mientras cortaban la toalla conversaban sobre mi regla, desencadenada sin duda por la conmoción del bombardeo" (pág. 400)

Lo mejor
Desde luego para mí lo mejor de esta crónica novelada es el modo de mostrar la dureza de la vida durante el exilio en Bulgaria en contraste con la vida cómoda y sin problemas de los años anteriores en Berlín en que los personajes viven al margen de la realidad nacional metidos en su torre de marfil
"Fritz y Else, sus parientes y sus amigos, no tenían más que una vaga idea. Eran individuos sin conciencia histórica." (pág. 57)
Estilísticamente el recurso de utilizar cartas y fragmentos de diario dentro del relato como forma de introducir variedad en la figura del narrador.

También son destacables las abundantes referencias culturales que aparecen en esta biografía novelada. Se habla de Goethe, de Rilke, de Strindberg, de Schnitzler, de Henri Nathansen, de Thomas Mann...

En verdad son más las cosas que me han atraído de esta crónica vital o biografía novelada que las que no como se desprende de lo expuesto hasta aquí en esta reseña.

Lo que menos me ha gustado
En muchos momentos me parecía estar leyendo una novela del corazón con los clichés que suelen aparecer en este tipo de narraciones:
"trató de pensar en el viaje, el sol, el mar y las noches del sur. Pero no surgieron imágenes. No surgió más que un seco sollozo que dolió como si su caja torácica hubiese sido pasto de las llamas." (pág. 126)
persecución a los judíos
La autora de niña con su gato Paul
El que a veces se asemeje a recetas de un libro de autoayuda desde luego no me ha gustado nada:
"hay que estar feliz de ser joven y de tener salud, de saber que a una la quieren y la necesitan. Cada día hay que estar feliz por ello. La vida pasa tan deprisa, y cuando se acerca a su término, uno se pregunta: ¿por qué la he dilapidado así?" (pág. 503)
También me ha echado a veces para atrás un estilo que me parece excesivamente declamatorio, falso, impostado:
"Un día cualquiera de finales de verano, mi madre abandonaría Bulgaria, el país en el que había encontrado refugio y vivido el infierno, el país donde una mujer bella y vital se volvió una criatura física y psíquicamente destruida. Las dos abandonaríamos Bulgaria: ella, para morir; yo, para vivir." (pág. 459)
Por último tampoco me gustan mucho esas obras que dejan poco espacio a la imaginación del lector; esos libros que no dejan cabos sueltos y que van anudando todos los flecos no vaya a ser que el lector se pierda. Así, por ejemplo, el resumen que realiza al final del relato sobre algunos personajes secundarios lo presenta de una manera tan directa, tan poco sutil en mi opinión, que a mis ojos hace que la novela pierda enteros:
 " Alfred, que ahora comercia con esto. Él y Walter se han enriquecido donde y como podían. Se comportan, en el cabal sentido de la palabra, como cerdos, mienten y estafan y no se arredran ante nada. Además, Walter tiene un miedo cerval debido a su glorioso pasado nazi, y los dos hermanos intentan perjudicar de la forma que sea al pobre papá, al que le envidian su integridad. Es simplemente inimaginable cuánto hay aquí de lodo, de codicia, de amoralidad. Anja, el monstruo que literalmente mandó a su propia madre a ahogarse en el lago de Pätz y se deshizo así de su árbol genealógico judío, de repente es judía completa, y como tal está repantigada con sus cuatro hijos en el sur de Alemania, dándose la buena vida. Los dos hijos de Walter están con una niñera en la zona francesa, mientras Ulli, su madre, se divierte en Berlín con varios caballeros." (pág. 469)





6 sept. 2017

Violación ("A case of Rape"), Chester Himes

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"Cuatro negros americanos estaban en una habitación en compañía de una mujer blanca que había muerto por el efecto combinado de una dosis demasiado fuerte de afrodisíaco y de contactos sexuales repetidos. En la mente de la mayoría de las personas de ese mundo civilizado, los cuatro negros eran culpables y esto desde que Cam, el segundo hijo de Noé, había sido desterrado."  (Chester Himes, "Violación", pág. 21)

Chester Himes es fundamentalmente conocido por su serie Harlem protagonizada por los detectives Digger Grave Jones y Coffin Ed Johnson. De esta serie, formada por diez títulos, he leído y reseñado en este blog dos de ellos, "Un ciego con una pistola" (1969) y "Todos muertos" (1960). Las historias que se relatan en estas novelas suceden, naturalmente, en Nueva York

Chester Himes, literatura afroamericana
"Violación", la novela que he leído con sumo gusto, no forma parte de esta serie. En primer lugar la anécdota sucede en París en 1956, el año que Himes decidió definitivamente establecerse en la capital francesa. Es una novela corta (apenas si alcanza las 80 páginas) que apareció en 1980. Estamos ante una obra claramente sorprendente construida como si de un puzzle se tratara y estructurada en quince breves capítulos con títulos propios del análisis jurídico ("Hipótesis", "El sumario", "El alegato", "El veredicto", "La defensa", "La sentencia", etc.) y del mundo periodístico  como los encabezados con el nombre de los principales intervinientes en  el procedimiento judicial que se nos relata ("Cesar Gee", "Sheldon Edward Russell", "Theodore Elkins", "Scott Hamilton", "La señora Hamilton", etc.). 

Es una narración que aunque de modo diferente a las de la serie Harlem no abandona el tema característico de Himes que no es otro que la denuncia de la segregación racial que en USA persiste a pesar de que el cuerpo legislativo del país establezca la igualdad de derechos entre todos sus nacionales. Lo que, en mi opinión, sí hace que "Violación" destaque por encima de otros relatos de Himes es la maestría con la que argumenta y contraargumenta sobre la persistencia de esta infamia y cómo la sociedad americana, tanto negros como blancos la tienen interiorizada y asumida como algo contra lo que de nada vale pelearse. Lo terrible, y aquí es donde la novela de Himes alcanza todo su valor y fuerza es que la hipocresía social es tal que resulta imposible encontrar pruebas o argumentos que den la vuelta a los valores asumidos por todos: hombres y mujeres, ya sean blancos o negros.

Como en toda su Obra, también en este relato hay mucho autobiografismo. Reposa fundamentalmente en el personaje de "Roger Garrison, escritor negro americano que residía en París desde el final de la guerra con su mujer, una blanca, y sus hijos emprendió una investigación personal sobre la vida de los cuatro acusados" (pág. 23). Todo coincide con la realidad: Chester Himes en 1950, siguiendo el ejemplo de otros escritores americanos, como Ernest Hemingway, comienza a pasar largas temporadas en Francia, en donde se había convertido en un escritor popular. Allí, en ese año, conoció a Lesley Packard, una irlandesa británica con la que contraerá matrimonio. A partir de 1956, cansado del racismo de su país, se instaló permanentemente en París, en donde coincidió con otros escritores afroamericanos como Richard Wright y James Baldwin.

Verdaderamente el asunto que se toca en el relato, la acusación de violación sin pruebas contundentes por el mero hecho de ser una blanca la fallecida y negros los que tuvieron contacto con ella la noche anterior, es algo muy injusto. Sin embargo es una acusación imposible de levantar por basarse en la creencia por todos admitida de que una mujer blanca que se acerca a un negro sólo puede hacerlo por vicio dado que el imaginario blanco no encuentra qué otra cosa pueda hacer una mujer blanca con uno o  varios negros. La fallecida "Nunca pensó verdaderamente en la diferencia de razas, en el hecho de que ella era blanca y él era negro. Nunca se le ocurrió tampoco pensar que también ella era una víctima de la supremacía blanca, de un a modo de racismo invertido que perpetúa la dominación del macho" (pág. 61).

Tampoco en el colectivo de los negros afroamericanos hay unanimidad respecto a la injusticia sufrida por su raza desde hacía siglos. Por ello en "Violación" Chester Himes denuncia el 'tiotomismo', doctrina que impulsa a los que menos tienen a aceptar con entusiasmo esas reglas que los mantienen en la parte baja de la pirámide social. En el caso de los negros practica el 'tiotomismo' ese negro bueno que acepta la subordinación a los blancos a cambio de lástima o el que se hace el tonto para parecer simpático. En el relato el personaje de Sheldon Edward Russell es el representante perfecto de esta doctrina con la peculiaridad -y esto es, quizás, lo más grave- de que él no busca obtener prebendas con su práctica

"De alguna manera, Shelly Russell era una especie de Tío Tom aficionado.
Hay Tíos Tom profesionales que sacan gran provecho de su tiotomismo.
Hay Tíos Tom de nacimiento que no conocen otra manera de vivir con los blancos que practicando el tiotomismo.
También hay negros que, aunque se horroricen de ello, se han convertido en Tíos Tom para ganarse la vida.
Shelly Russell no pertenecía a ninguna de estas categorías. Shelly practicaba el tiotomismo sin estar obligado a ello, con la única finalidad de ser querido y apreciado por los blancos inteligentes y cultos, a ser posible pertenecientes a la gran burguesía
" (pág. 37)
La cuestión que se dirime en esta novela escapa del ámbito propiamente judicial entrando de lleno en el de índole política pues en el fondo, como el periodista investigador piensa, el racismo también existe a nivel internacional -no se debe olvidar que la acción sucede en París (Francia), no en USA- aunque esta consideración sea difícil de mantener y defender públicamente
"Roger Garrison tampoco había encontrado nada para sostener su hipótesis, según la cual toda condena a un negro por violación de una blanca era fruto de un proceso político basado en el racismo internacional y destinado a mantener la raza negra bajo yugo" (pág. 49)
supremacismo blanco, racismo, segregación ra cial
Ejemplo de segregación racial en algunos estados
americanos durante los años 50 y 60
Los años en que Himes sitúa la historia, 1955 y 1956, fueron años de intensa lucha en USA a favor y en contra de la segregación racial. Desde su exilio parisino, el novelista afroamericano debió de ver los sucesos americanos con tristeza y rabia. Esta narración intenta deconstruir el sistema, de ahí su estructura en forma de piezas sueltas y aparentemente inconexas. La argamasa que hace que cuatro inocentes hombres de color sean condenados por un crimen que no han cometido va más allá de la propia acción criminal -inexistente en el caso de los acusados- para tocar las paredes de la política nacional e internacional de Francia, de la liberal y permisiva Francia, que en esos momentos históricos se enfrentaba con los deseos de independencia de Argelia cuyos naturales no eran exactamente igual que los negros americanos pero en su interior los franceses veían que no se podía mostrar debilidad con aquellos a los que se tiene por inferiores y una cabeza de turco foránea nunca viene mal. Lo mismo cabe decir de los USA que acababa de salir malamente de la guerra de Corea y estaba a punto de enfangarse completamente en la de Vietnam; en ambos escenarios asiáticos la opinión pública tenía asumida la condición inferior de sus habitantes.

"El argumento en virtud del cual los cuatro acusados eran seres inferiores -incluso si, como es probable, se consideraban negros superiores- era irrefutable" (pág. 48) 
Los elementos habituales en Himes: humor, erotismo, cosmopolitismo, el jazz, la corrupción del sistema,  etc. que ya señalé en mi otra reseña sobre este escritor (pinchar aquí para leerla) reaparecen en este breve relato:
  • Humor en la reacción de ese esclavista francés que mató a su mujer cuando el fruto de su vientre resultó ser de color chocolate: "
"Dupré mató a su mujer, lo que las autoridades locales le perdonaron de buena gana teniendo en cuenta las circunstancias, pero se quedó con el niño de recuerdo y le dio su nombre así como una educación católica" (pág. 38) 
  • Erotismo y morbosa salacidad en las relaciones entre mujer blanca y hombre negro:
"Había la Sra. Hancock tomado el afrodisíaco accidentalmente, como había sostenido la defensa, o bien la habían obligado a ello como afirmaba la acusación? Incluso, ¿por qué no podría haberlo tomado voluntariamente? Posiblidad con la que nadie había contado. ¿Lo había tomado para estimular su apetito sexual?" (pág. 50)
  • Cosmopolitismo: Boston, París, Mallorca, Nueva York, Mónaco... Todas estas localidades y muchas otras más enmarcan las diversas acciones que se cuentan en la novela.
  • El jazz. Chester Himes es un gran amante de este tipo de música, aunque en esta novela no le dedica el espacio que le da en otras. Simplemente he detectado una anécdota que tiene que ver con este mundo musical: el nombre del personaje central, Scott Hamilton,  es un tributo al saxofonista estadounidense de jazz de igual nombre, vinculado con la corriente denominada neo-tradicionalismo cuyo principal representante es John Coltrane.
  • La corrupción intrínseca del sistema ocupa en "Violación" un importante papel, si bien no estamos ante las típicas corruptelas de funcionarios policiales y/o judiciales. No, aquí, estamos en otro nivel aún más perverso y más difícil de conjurar: la sociedad blanca no encuentra otra explicación a una relación mujer blanca-hombre negro que la pornográfica, la de la respetable indignación hipócrita de los blancos unida a los enfermizos celos por las continuas orgías sexuales a las que entienden una blanca y un negro se entregan continuamente.  En definitiva, el prejuicio racial corrompe todo el sistema.
"Qué crimen es mayor: la violación o la condena por violación de un inocente, víctima de prejuicio racial." (pág. 75)

Chester Himes tenía razón
La novela que he reseñado tuvo un fuerte impacto desde el momento de su publicación. En una entrevista hecha poco antes de su muerte, acaecida en Moraira (Alicante) en 1984, el escritor decía sobre ella lo siguiente:
“Regrese a París y descubrí que Violación seguía haciendo ruido. Mi nombre se había hecho popular. Parecía que todo París quería ir a mi casa. Me olvidé de mis historias de detectives y de la película que estaba tan ansioso de hacer el año anterior. Sólo pensaba en todas las injusticias que había sufrido en los años anteriores en América. Al fin me sentía reconocido. Sentía que me había vuelto el más popular de los escritores afroamericanos en París, quizá tenía razón”.
Desde el actual hoy, septiembre de 2017, no me cabe más que despejar esa duda que el escritor deslizaba al final de su declaración anterior. Sí, Chester Himes, tenías toda la razón. Tu denuncia de que la raíz de la violencia y del racismo está en uno mismo y en el entorno social que nos rodea, es cierta. Todos los días, desgraciadamente, tenemos ocasión de comprobarlo: disturbios raciales en París y otras capitales europeas, manifestaciones supremacistas en Charlottesville (Virginia) hace nada, altercados y muertes de jóvenes negros a manos de policías -blancos en su mayoría- en Ferguson (Missouri) en 2014 y así un largo e inacabable rosario de hechos que desgraciadamente, repito, me llevan a concluir que tenías razón, y que como dices en tu relato: “Todos somos culpables”.

30 ago. 2017

Rafael Chirbes. "La larga marcha".

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Una muy buena amiga, conocedora de mis gustos literarios, me obsequió las Navidades pasadas con este título de Rafael Chirbes, autor valenciano desaparecido hace poco más de dos años (†15/8 /2015). Desde enero la novela ha estado quieta, callada y humilde, aguardando que la tomase entre mis manos. Por hache o por be, o sea, no sé a ciencia cierta por qué, yo no atendía su llamada; pienso que la calidad del autor, contrastada por mí en su excepcional "En la orilla" (leer su reseña aquí), me llevaba inconscientemente a pensar que me encontraría con un escrito muy inferior a ella, pero estaba muy equivocado.


Soy consciente de que formo parte del común (-ahora está muy en boga esta palabra, que alterna con 'Común' con mayúscula y 'En Común'-), del común de los mortales, quiero decir, que llegó hasta el escritor de Tabernes de Valldigna a través de la adaptación a televisión en 2011 de su novela "Crematorio" que mostraba, de un modo nunca visto por mí hasta entonces, la prepotencia de la clase dominante española capaz, para conseguir beneficio económico, de arramplar sin problema de conciencia alguno con todo y/o con cualquiera que se pusiese por delante. El asunto que se trataba allí, junto a la magnífica actuación  en el papel del constructor Rubén Bertomeu del actorazo que fue Pepe Sancho, me hicieron interesarme por este escritor que yo conocía pero del que nada hasta entonces había leído. Mi iletrado conocimiento de su persona me había llegado a través de unas conferencias que, durante el último año del siglo pasado y sobre el futuro de la novela española en el que se avecinaba, se hicieron en ahora no recuerdo si fue la Biblioteca Nacional o la Fundación Juan March. El Chirbes conferenciante me pareció un hombre muy vital, muy animoso, muy crítico, un hombre que vivía su oficio de escritor con una fuerza por mí pocas veces vista. Sólo me quedaba comprobarlo por mí mismo, y así lo he hecho por ahora con la que le sirvió para ser galardonado con el Premio Nacional de Narrativa 2014, "En la orilla" y con ésta, "La larga marcha".

Novela social realista española actual


Mi comentario
"La larga marcha" se estructura en dos partes. En la primera titulada "El ejército del Ebro" nos encontramos, finalizada ya hará casi diez años la guerra civil, con una serie de familias de diversas localidades españolas: en Fiz, Asturias, la familia de Manuel Amado Couto; en Bovra, Valencia, los hermanos Vidal: Raúl y Antonio; en Salamanca la familia de Pedro del Moral formada por sus dos hijos: José Luis y Ángel; y ya en Madrid, malviviendo, otras muchas como la de Vicente Tabarca y su mujer Luisa Montalbán que tienen dos hijas: Alicia y Helena; la de Luis Coronado que vende cigarros sueltos y lo que se tercie junto a su mujer Elvira Rejón que trabaja en casa para una camisería; los aruinados hermanos Seseña -Roberto y Gloria- que vivieron la guerra ocultos en el Madrid republicano y que ahora en los cuarenta y cincuenta saldrán adelante uno, Gloria, casándose con su antiguo empleado y hoy próspero promotor inmobiliario Ramón Giner, y el otro, Roberto, casado con Mariló Muñiz, aceptando las condiciones caudinas impuestas por su yerno de abandonar la casa familiar; etc

Una novela coral
Todos estos seres sobrellevan la dura posguerra como pueden, pero en general, salvo los Giner que se están forrando con el negocio inmobiliario, malamente.  El hambre, la represión interior, los abusos y movimientos de población por la construcción de enormes obras públicas, el estraperlo, la picardía para poder llevarse algo a la boca, la decepción de parte de los que lucharon al lado de los vencedores, la humillación de los perdedores... son los constituyentes de la España que Chirbes nos dibuja en esta primera parte, durante cuya lectura constantemente acudían a mi memoria esos otros personajes, desvalidos como éstos, que en 1950 crease Camilo José Cela en su novela "La Colmena". Como en aquella los personajes de "La larga marcha" más que individualidades son elementos de un ente superior, el pueblo español. Sin embargo, a diferencia de la obra del autor de Iria Flavia que circunscribía el campo de su análisis a la ciudad de Madrid, Chirbes abre el espectro y lo extiende a todo el país. La constatación que tenemos tras la lectura de las distintas secuencias que conforman este primer apartado es el de una España chata, gris, apagada, fea, triste, humillada. Una España en la que todos han resultado perdedores, incluso los vencedores, como el camisa vieja Pedro del Moral que subsiste mal que bien boleando zapatos, que diría un argentino, en el salmantino Café Novelty.

Todo un mundo de contradicciones
Los personajes deben tomar decisiones contrarias muchas veces a sus verdaderos deseos, decisiones que les vienen impuestas por las férreas condiciones en que se desarrolla la vida del país. Por esto las aguas de un pantano en construcción harán que Rosa Moura y Manuel Amado emigren a Madrid o que su hermana Eloísa decida, con sorpresa para todos, casarse con Manuel Pulido, guardia civil enviado a la localidad; Vicente Tabarca, médico con principios donde los hubiera, deberá realizar prácticas médicas no legales para sacar adelante a sus dos hijas y así prosperar; algunas de las mujeres casadas sufrirán engaños que aceptarán por parte de sus maridos e incluso recibirán presiones para allegar dinero a la casa del modo que sea; los más humildes no ven más salida para sus hijos que darles educación fuera de sus pueblos (Carmelo Amado, Raúl Vidal y José Luis del Moral irán a estudiar a un orfanato de León)...

La segunda parte, "La joven guardia", me ha resultado más próxima. Me he sentido identificado no pocas veces con muchos de los personajes y he reconocido no pocas de las situaciones. Los protagonistas de las secuencias de esta parte son José Luis del Moral, Luis Coronado, Gloria Giner, Helena Tabarca, Raúl Vidal, Carmelo Amado, Roberto Seseña, Ignacio Mendieta, Gregorio Pulido (el único que no es estudiante, sino obrero), Ángel del Moral, etc., etc. Un coro de seres, jóvenes en esta parte, que viven con juvenil ímpetu su irremplazable vida. Sus padres, protagonistas de la primera parte, están ahora en un segundo plano, interviniendo en sus vidas menos de lo que quisieran y más, mucho más, de lo que inocentemente los muchachos piensan.

Estos chicos viven, crecen, se enamoran, estudian, luchan por cambiar España con inocente y juvenil ardor. En ellos prosiguen las contradicciones que avistamos en sus padres aunque evidentemente ya no estamos en los cincuenta; ahora los años sesenta y primeros setenta dibujan un país diferente en pleno desarrollismo, un país en el que los jóvenes van al Cine (Carmelo Amado lo descubrirá viendo la película "El gran combate" de John Ford ("Fue en el cine Callao, y aquella tarde proyectaban 'El gran combate' de John Ford. Carmelo no olvidaria nunca la emoción que le produjo aque local lujoso, que contrastaba con la modestia de la sala de cine de su aldea, que no era más que un. almacén pegado a la trasera de la parroquia de Fiz",  pág. 211); para quienes la literatura es importante ("Carmelo imaginaba que podía parecerse a Larry, el protagonista de 'El filo de la navaja' que lo abandonaba todo, para buscarse a sí mismo; o a los personajes que salían en las  novelas de Jack  London", pág. 215 ); jóvenes que hacen tertulia en cafés como 'El laurel de Apolo' donde comentan libros, películas y artículos de revistas como "Triunfo", "Primer Acto", "Film Ideal", "Nuestro CINE" que les servirán para afirmar su conciencia política -la mayoría milita en agrupaciones de izquierda- y para consolidar sus relaciones afectivas y amorosas; unos jóvenes de los que ya  algunos han salido a Europa... En definitiva el país real de esos años.

Lo mejor de esta panoplia de personajes que Chirbes dibuja es la maestría con que sabe mostrar la distinta psicología femenina y masculina. Todos los seres que presenta el novelista resultan verosímiles en todo: en sus dudas ante el sexo, en sus decisiones familiares y de relación personal, en sus acercamientos y/o alejamientos entre unos y otros, en su resistencia ante la adversidad, en sus falsedades y ocultamientos, en sus sinceras entregas...

Muchos asuntos se cuelan en esta segunda parte: el rock&roll, la moda, el arte, la lucha política universitaria, las huelgas y manifestaciones,  las dudas sobre la orientacion sexual, la doblez y ocultamiento de las actividades por parte de los hijos hacia sus padres, las contradicciones en unos y otros -padres e hijos-, el abuso de los dirigentes políticos -aqui simples estudiantes- al utilizar a veces la disculpa ideológica para conseguir sus fines particulares cuál es birlar la novia a alguien... La vida española real de esos años es el fondo sobre el que se recorta la actividad de estos jóvenes: la expulsión de Tierno Galván de la universidad en 1965, mayo del 68, las drogas, el proceso 1001 en 1970, la enfermedad del Caudillo...; y en lo social el tremendo choque entre la lobreguez de los calabozos de la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol y la vida y las risas del exterior que desde allí dentro se escuchan. Como he dicho todo un mundo de tremendas contradicciones, pero muy real, muy auténtico, el que muestra en esta excepcional novela Rafael Chirbes.

Un magnífico estilo
Todo narrado con esa estupenda pluma que el escritor valenciano maneja como nadie y que es la que hace que la novela no se quede en un magnífico fresco de la realidad española de esos años sino que alcance la categoría de obra maestra. Y es que Chirbes emplea con naturalidad técnicas y  recursos estilísticos: perspectivismo, manejo adecuado de la sintaxis para crear efectos de demora o de anticipación,  un vocabulario pretendidamente característico ('chaparro' -arbol-, 'lampistería', 'hocinos de segar', 'zaíno', 'manijeros', 'guarrino'...), narrador externo objetivo, imágenes literarias, etc.
A lo anterior, y claramente también como elementos de estilo, se añade  el fuerte culturalismo que rezuma por toda la novela: cine, literatura, música. Y lo mejor de todo ello es observar de nuevo la maestría y la naturalidad con que Rafael Chirbes los incluye en el relato, sin estridencia alguna.


Final
Con "La larga marcha" (1996), premiada en Alemania con el Premio SWR-Bestenlisten, inició Rafael Chirbes una trilogía sobre la sociedad española que va desde la posguerra hasta la transición, que se completa con "La caída de Madrid" (2000) y "Los viejos amigos" (2003).

Madrid bajo el franquismo, Chirbes, "La caída de Madrid", "Los viejos amigos"

Leyendo "La larga marcha" me ha dado la impresión de estar leyendo a un clásico de la literatura española. Veo a Chirbes formando parte por derecho de la gran tradición literaria de nuestro país,  engarzando directamente con el Cela de "La Colmena" y los novelistas sociales de la generación de los cincuenta, en especial con la Carmen Martín Gaite de "Entre visillos".

Diríase que Chirbes en esta novela lamenta la llegada de un nuevo estilo de vida, de un mundo nuevo, que choca y echa por tierra los valores arraigados en el amor y seguridad que da el terruño. Por el paisaje inhóspito de la gran ciudad deambulan unos seres que parecen sonados, con muy pocos recursos para maniobrar, seres que deberán tomar decisiones que no les agradan en principio pero que les serán inevitables para poder sobrevivir. La principal es la de abandonar sin deseo alguno sus orígenes, el pueblo, la tierra a la que estaban unidos por nacimiento e historia. Estamos ante unos trasterrados que no se asentarán definitivamente en sus nuevas localidades hasta que lo hagan sus hijos, que son los que lucharán para cambiar las condiciones de vida del país. Pero incluso éstos añorarán en su fuero interno la libertad y disfrute de la vida que gozaron siquiera brevemente durante los años de infancia o en las visitas fugaces que ya en su juventud hicieron a esos espacios naturales. El canto horaciano del "Beatus ille" que recogiera Fray Luis de León me ha parecido reconocerlo en este volver la mirada a los orígenes que Chirbes impone a los personajes de su novela.
"Fue en aquel momento cuando quiso volver atrás, pedirle a alguien una tregua, que echasen a andar en dirección contraria las manecillas del reloj, establecer con un interlocutor válido un pacto que lo devolviera a la normalidad. Recordó con viveza el rumor del torrente en las traseras de su casa de Fiz, las camelias y las jacarandás del jardín de la mansión del indiano y el viejo almacén a espaldas de la iglesia en el que los domingos proyectaban las películas, y quiso echarse a correr hacia atrás, hacia todo aquello que sabía que ya nunca volvería a ver porque yacía enterrado para siempre bajo el agua de un pantano" (pág. 391)

24 ago. 2017

"El estafador" de John Grisham

13 comentarios:
Segunda novela que leo del exitoso escritor norteamericano, y segunda también de las que durante este verano he leído de la colección 'Novela-Thriller' que el diario El País ha sacado a lo largo de los meses de julio y agosto. De ambas, -la anterior de Grisham y la de la colección de 'El País', de la inglesa Anne Perry-, tengo reseñas hechas en este blog que se pueden leer haciendo clic aquí para la del novelista de thrillers legales y aquí para la de la novelista londinense.



Sinopsis (información de la propia editorial)
Los jueces federales se enfrentan a menudo a criminales violentos. Ya han sido asesinados cuatro de ellos. El juez Raymond Fawcett acaba de convertirse en el quinto.
Un abogado condenado a 10 años de cárcel dice saber quién y por qué el juez Fawcett fue asesinado y exige la libertad a cambio de su información. ¿Quién es el estafador? Y ¿qué tiene que ver con el asesinato de un juez? Su nombre, de momento, es Malcolm Bannister.¿Profesión? Fue abogado. ¿Lugar de residencia actual? Centro Penitenciario Federal de Frostburg, Maryland.Sobre el papel, la situación de Malcolm no pinta nada bien; pero guarda un as en la manga: sabe quien asesino al juez Fawcett y también sabe por que. El cadaver del juez fue hallado en su cabaña a la orilla de un lago. La entrada no había sido forzada. Lo unico que encontraron fueron dos cuerpos sin vida: el del juez y el de su joven secretaria. Y otra cosa: una caja fuerte grande, el modelo más moderno y mas seguro, abierta y vacía. Y ¿qué había en la caja fuerte? Al FBI le encantaría saberlo, y a Malcolm Bannister, contarlo. Pero todo tiene su precio, sobre todo una información tan valiosa como esta, y el estafador no tiene un pelo de tonto.

Mi comentario
Lo primero que diré es que este thriller legal de John Grisham aparecido en 2012 me ha agradado más que el otro que leí en noviembre del año pasado titulado "Un abogado rebelde" y que como he dejado dicho en la introducción de este post tengo reseñado en el blog.

"El estafador" me ha parecido una historia con más ritmo y más suspense que la otra. Pero con todo y con eso no puedo por menos que encuadrar el libro dentro de la categoría de los best-seller en la que el escritor nacido en Jonesboro (Arkansas) en 1955 ocupa lugar de privilegio por derecho.

El estafador, John Grisham, Thriller legal
Zona donde discurre la acción desde Jamaica 
hasta Washington con centro en Roanoke
La novela tiene aspectos que me han resultado más que interesantes. El principal, sin duda alguna, es la pertenencia del protagonista, el abogado Malcolm Bannister, a la minoría negra dentro de un estado, Virginia, que por los sucesos racistas acaecidos últimamente en Charlottesville [el sitio chileno de noticias online emol.com explica muy bien los sucesos en este artículo]  tiene aún en carne viva su derrota en la Guerra Civil norteamericana. No es un caso aislado, ahora mismo recuerdo otro estallido de violencia racial fortísimo sucedido durante el verano de 2014 en Ferguson perteneciente al estado de Missouri que también participó en la susodicha guerra civil dentro de la Confederación. Y periódicamente, cual si de un Guadiana se tratase, estos choques reaparecen.

Malcolm Bannister, abogado y culto pero negro, está en una cárcel federal de baja seguridad. Está allí injustamente, más que nada por su color de piel. Se ha visto implicado [no diré aquí cómo ni por qué, para no descubrir nada] en el asunto Barry el 'Sobornos', un politicastro de la capital que ascendió como la espuma el día que "abrió un bar cerca del Capitolio con un socio. Para hacer de camareras contrató a unas cuantas putas jóvenes con minifalda y el local se convirtió casi de la noche a la mañana en uno de los mercados de carne favoritos de las hordas de burócratas que pululan por la zona. " (pág. 63).

Malcolm es un buen hombre y por ello "hoy por hoy soy el único negro de Frostburg que cumple condena por delitos económicos. Todo un honor. [...] Mi hermano mayor, Marcus, viene dos veces al año para ponerme al día de sus contratiempos. así se entretiene durante una hora. Tiene tres hijos adolescentes, en diversas fases de delincuencia juvenil, y una mujer que no esté bien de la cabeza. Según como se vea, se supone que no tengo problemas... " (pág. 21).

El racismo subyacente en las relaciones interpersonales está vivo y candente en la prisión de Frostburg, Maryland, donde Bannister lleva cumplidos cinco de los diez años que le cayeron en suerte. Con no poco humor el mismo Bannister al hablar de su agente correctivo, Darrell Marvin, un blanco de unos veintitantos años, dice que a éste él no le cae nada bien "por ser negro y tener dos licenciaturas (dos más que él) " (pág. 40); asimismo en otro momento de la historia el protagonista comenta de la recepcionista del motel donde va a alojarse que "la vieja de la recepción no es muy simpática. Se me ocurre que quizá ya era la dueña en los buenos tiempos, cuando se podía rechazar a los negros " (pág. 227); y también tira de ironía al hablar de su compañero de celda, un tal Gerard, del que dice que pertenece "al millón de negros mantenidos por el contribuyente " (pág. 70).

En esta novela negra abundan las andanadas hacia la sociedad norteamericana más ocupada en encerrar personas que en educarlas: "En Estados Unidos nos gastamos 40000 dólares al año por cada preso, y 8000 en educar a un alumno de primaria" (p. 12). De las críticas reprimendas que aparecen me ha llamado mucho la atención la que se hace al enjuiciamiento con jurado debido al bajo nivel de algunos de sus integrantes. Cuando habla del juicio en el que se le condenó junto al resto del denominado caso Rofko algún miembro del jurado dijo: "Supusimos que eran culpables; de lo contrario no les habrían imputado " (pág. 89). La critica sube de grado cuando alcanza a algunos de los que deciden sobre la vida y/o la libertad de las personas: los jueces. Entonces ya casi casi hasta comprendemos más que compadecemos al delincuente.

El humor, como ya he señalado antes, envuelve no pocas partes de este entretenido relato. Es un humor inteligente, como el contenido en las citas anteriores, y ciertamente de tono crítico y sarcástico. Así ve el narrador protagonista a los policías que van a reunirse con él:
Son cinco hombres, todos con el mismo traje oscuro, la misma camisa blanca con el cuello abrochado y la misma corbata rosa. Hasta a un kilómetro, y en plena multitud, podría haber dicho: "Mira, unos del FBI".  (pág. 95) 
El protagonista, que al inicio de la novela está en la prisión de Frostburg "a pocos kilómetros de Cumberland, Maryland, en una estrecha franja dominada y empequeñecida al norte por Pennsylvania y al oeste por Virginia Occidental", se mueve por la geografía oriental norteamericana (Charlotte, Charlottesville, Roanoke, Atlanta, Miami, Washington...) con alguna que otra escala en las islas de Antigua y Jamaica. Y se mueve por estas distintas localidades durante apenas cinco meses: "Es 28 de julio. Salí de Frostburg hace cuatro meses y de Fort Carson hace dos" (pág. 356)
Escritores negros norteamericanos
James Baldwin, Kenny Chesney y Walter Mosley

En la novela se homenajea al escritor y activista por los derechos civiles afroamericano James Baldwin de quien Bannister tomará el nombre, Max Baldwin, bajo el que intentará esconderse en el futuro; también otro escritor de color, Walter Mosley, figura entre las lecturas del personaje principal. Junto a estos autores, Bannister en gustos musicales es más de country que de otra cosa: Kenny Chesney está entre sus preferencias.

Lo más destacable de esta novela es el ritmo ágil y dinámico que tiene. El suspense es constante y habitualmente va in crescendo en el párrafo final de los capítulos, lo que nos impide dejar la lectura del relato para avanzar más y más en ella. A esta agilidad contribuye, y no poco, el narrador utilizado por el autor. Es un narrador externo y objetivo en unas partes, e interno y en 1ª persona, totalmente subjetivo, en gran parte del relato.

Excurso final
No quisiera finalizar la reseña sin comprobar si, como decía no hace nada Javier Rodríguez Marcos en el diario El País (artículo titulado "La canción del verano suena más que la 'Eneida'"), "El estafador" de John Grisham utiliza los cuatro ingredientes esenciales del best seller según sostiene Sergio Vila Sanjuán en "Pasando página": acción, intriga, sexo y escenarios internacionales. Sí, es evidente que sí. De acción, intriga y escenarios internacionales he hablado. En cuanto a sexo, éste corre de parte de Vanessa Young, la chica, hermana de un compañero de prisión, de la que Bannister se enamora perdidamente y que a la salida de prisión será su compañera de fatigas amatorias y aventureras.

Efectivamente, pues, John Grisham -¡eso ya lo sabíamos desde el principio!- es un autor de best sellers. Pero ¿quiere esto decir que su literatura es deleznable como viene a sugerir Rodríguez Marcos en su artículo? Yo creo que no, que su literatura no es deleznable aunque, claro es, no sea alta literatura. ¿Admite esta constatación colocar su obra a la altura de "Despacito" la canción de Luis Fonsi que suena imparable este verano? Esta equiparación -que me perdone mi admirado Javier Rodríguez Marcos- me parece de todo punto exagerada. Dice el articulista de El País que los asistentes al concierto de Luis Fonsi en el Teatro Real de Madrid del pasado 30 de julio no salieron de allí decididos a comprar una entrada para el 'Lucio Silla' de Mozart que se estrena en septiembre, y lo argumenta diciendo que si "los lectores adultos de Grisham terminaran inevitablemente leyendo a Alice Munro, cuatro décadas de educación democrática habrían hecho de España algo muy parecido al pueblo de 'Amanece que no es poco'". Hombre, Javier, no sé si los lectores de Grisham acabarán leyendo a Alice Munro pero probablemente sí, ¿por qué no?, a Eduardo Mendoza o a Vázquez Montalbán. Creo sinceramente que te has pasado un pueblo. Pienso que entre "Despacito" y por ejemplo la novela que acabo de reseñar hay muchas diferencias. Cuando como tú dices Grisham afirmó en una entrevista "Sé que lo que yo hago no es literatura" hay que entender el fino sentido de autocrítica y la justa ironía que la misma contiene. En mi opinión, ¡perdóname!, Grisham no hace gran literatura, cierto, pero sí hace lectores que por ello se pueden acercar a ella a su través. Y no, "Despacito" y "El estafador" no son elementos equiparables. Perdona, pero no. 

20 ago. 2017

Un caluroso verano de Cine... y Televisión

8 comentarios:
Como en veranos anteriores intento sobrellevar los tremendos días de calor inmerso en las historias que contemplo en pantallas de refrigeradas salas de Cine. Es uno de los escasos aciertos que año tras año repito con satisfacción y que recomiendo a todos. Bien es verdad que el estío no es época de grandes estrenos, pero siempre se escapa alguno que otro reseñable. Y cuando no, refugiado en el sofá del salón de casa con el ventilador o el aire funcionando a tope, esas morosas y densas tardes veraniegas procuro superarlas con éxito viendo películas o series en alguna plataforma televisiva.

Total, que velis nolis (quieras o no) he visto en salas de cine durante estos dos últimos meses entre otras varias películas que me atraían por sus títulos y/o reseñas como "Verano 1993" de la directora novel Carla Simónpreciosa, sensible, sincera, una maravilla!, la candidata española perfecta para optar a los Óscar); "Regreso a Montauk" del alemán Volker Schlöndorffme decepcionó!); "París puede esperar" de la norteamericana Eleanor Coppolaintrascendente!); y "La seducción" de Sofía Coppolabastante tediosa!).  Por televisión, entre las series, finalicé la extensa -cinco temporadas- e interesantísima "Breaking Bad" creada, producida y dirigida por Vince Gilligan, así como la 5ª temporada de "House of cards" cuyo productor ejecutivo es Michael Dobbs; también vi los últimos episodios de "Genius", el biopic de Albert Einstein dirigido por James Hawes y que ha sido pasado por el canal de National Geographic. En cuanto a películas vistas por TV destacaría títulos tan interesantes como "Comanchería" (2016) del director David Mackenzie, "Elle" (2016) del director Paul Verhoeven, y/o "Big eyes" (2014) del director Tim Burton. Y ayer mismo vi "Ni un pelo de tonto" (1994) del director Robert Benton, basada en la novela homónima de Richard Russo, escritor de quien tengo reseñadas en este blog dos de sus obras (leerlas aquí y aquí).

Paul Verhoeven, Tim Burton, Robert Benton, Kevin Spacey, Robin Wright, Carla Simón, Sofia Coppola, Eleanor Coppola
De todos estos títulos hay por la Red información y opiniones más que cumplidas. Es por ello que no voy a abundar en ellas so riesgo de ser repetitivo, algo que no deseo. Sin embargo, dada mi indeleble condición de profesor de instituto durante muchos años no resisto la tentación de decir algo a propósito del colega de profesión en la ficción Walt White en la estupenda serie de Breaking Bad.

Cuando vi el final de "Breaking Bad" reconocí en Walter White la personificación del profesor de Medias. El personaje al que da cuerpo Bryan Crinston es en los primeros episodios de la Primera temporada un simple profesor de Química en el Instituto de Secundaria de su localidad. Ha llegado a la profesión de rebote por culpa de la traición de dos compañeros de Facultad con los que pensaba poner una empresa; sus posibles dos socios -hombre y mujer- deciden dejarle en la estacada una vez que Walt les ha comunicado la idea empresarial que en su cerebro había fraguado. Cuando  tratar la grave enfermedad que ha contraído le supone un gasto imposible de asumir, sus dos antiguos compañeros, por eso de hacerse perdonar su infidelidad, le dicen que serán ellos quienes asumirán el elevado coste de la misma. Pero Walt no quiere pasar por tal humillación, aunque sí quiere curarse. ¿Qué hará?  Pues simplemente ser él quien pagará todo el tratamiento. ¿Con qué dinero? Pues utilizando sus conocimientos de química para cocinar metanfetamina y pasar a lo largo de las cinco temporadas a convertirse en 'Heisenberg', un hombre respetado y temido por todos: consumidores, traficantes, agentes de la DEA...
Aaron Paul, Bryan Crinston , Heisenberg, Breaking Bad
En cinco temporadas de unos trece capítulos cada una -total, unos 60 episodios- las circunstancias, evoluciones, momentos climáticos y anticlimáticos, los personajes secundarios, las relaciones familiares y tantos, y tantos, otros elementos más hacen que la historia discurra de manera fluida y sin excesivos altibajos. Ha sido al final, en los últimos episodios de la V temporada, cuando los guionistas han querido cerrar el círculo volviendo sus ojos a los orígenes de este padre amantísimo de su familia aunque hoy despreciado por todos sus miembros, a ese antaño profesor de enseñanza secundaria que disfrutaba enseñando a ese díscolo alumno, Jessie Pinkman  (Aaron Paul), quien de sólo pensar en el dinero para dar satisfacción a su drogadicción evoluciona a aborrecer el vicio y buscar el amor que siempre le ha sido esquivo por su culpa o porque los demás así lo han querido. 
Me ha encantado la escena en la que un acabado Walter tras garantizar el futuro económico a su familia mira embelesado la espectacular maquinaria del laboratorio de metanfetamina que le ha hecho, equivocadamente, valorarse a sí mismo, verse vivo cuando la enfermedad pugnaba por quitarle la vida, disfrutar en secreto de todo su saber que le había sido hurtado por esos supuestos amigos universitarios que le robaron sus ideas y lo arrumbaron a una profesión dignísima -la de profesor de instituto- pero poco considerada -despreciada si no nos andamos con eufemismos- por amplios sectores de la sociedad. Así nos va. No queda otra que descubrirse ante Vince Gilligan, el productor ejecutivo de esta magnífica serie, que situando la historia en la marginalidad social del mundo del tráfico de drogas ha creado un estupendo producto que toca muchas teclas de nuestra sociedad sin obviar la principal:
¡¡No todo vale, por muy loable que sea la finalidad pretendida!!

13 ago. 2017

"La menorah de Petra": Carlos Díaz Domínguez se va de excavación arqueológica

7 comentarios:
He leído rápidamente y con sensaciones disparejas esta última novela de Carlos Díaz Domínguez, autor de quien hasta el momento sólo conocía "A las ocho en el Novelty" (leer reseña aquí ). Si no pude por menos que elogiar la historia de la anticuaria y el profesor de instituto, mi grado de satisfacción respecto a la última incursión en el mundo de la narración del escritor madrileño, aun siendo alto no lo ha sido tanto.
Sinopsis (tomada de la contraportada de la novela)
Carlos Díaz Domínguez, "La menorah de Petra", Guerra de los seis días
En 1967 Araceli Artigas es seleccionada para formar parte de un grupo de arqueólogos que, financiados por la UNESCO, van a realizar la excavación más importante efectuada hasta la fecha en la ciudad jordana de Petra.

A medida que transcurren los días la convivencia en el grupo de los investigadores elegidos se irá tensando a la vez que iremos conociendo su pasado, sus auténticas personalidades y las verdaderas razones que los han llevado a viajar a Oriente Próximo.

Pero ni Araceli ni el resto de sus compañeros saben que sus vidas están a punto de sufrir un trascendental giro: la Guerra de los Seis Días, la contienda que más ha marcado el conflicto árabe-israelí, está a punto de estallar.

Buscaremos las respuestas en las arenas del desierto y en los intrincados callejones de Jerusalén, y las hallaremos en La menorah de Petra.
Mi comentario
Carlos Díaz Domínguez sitúa la historia de Araceli Artigas en el contexto de la guerra de los seis días que en 1967 enfrentó por tercera vez en 20 años al recién creado Estado de Israel con el conjunto de países árabes, esta vez bajo la dirección de la RAU de Nasser. El rais egipcio pensaba que el choque sería un paseo militar (nunca mejor dicho), pero, por contra, él y el panarabismo serán humillados en toda regla: frente al objetivo buscado de la destrucción de Israel, estado creado en 1948 por resolución de la ONU de 1947, los países de la coalición lograron que el pequeño país cuadruplicase su tamaño.

Este éxito de los judíos se debe al excelente funcionamiento del Mossad, sus servicios secretos, cuyos tentáculos se extienden por todo Occidente. En medio de todo este conflicto internacional una misión arqueológica de la UNESCO en Petra, localidad jordana,  va a ser utilizada por unos y por otros (Israel, el Vaticano, Francia...) como tapadera de intereses no sólo arqueológicos. Tan sólo España (Araceli Artigas) y Jordania (Abdallah) se encuentran, en medio de esta mar de intereses, movidos exclusivamente por su amor a la investigación histórica. Tras estos dos personajes aparecen dos países, la España de Franco y la Jordania del rey Hussein, que poco o nada pintaban en el concierto internacional; por esto, quizás, ellos -Araceli y Abdallah- serán quienes salgan peor parados.
Entre los aspectos positivos del relato destacaría sin lugar a dudas el conocimiento que su lectura me ha proporcionado sobre la cultura árabe e israelita. El novelista hace uso de los términos propios utilizados para designar elementos característicos de cada cultura (liturgia, gastronomía, vestuario...) y para facilitar al lector su comprensión coloca antes de la novela propiamente dicha un glosario de dichos vocablos. Al tiempo que conocemos los nombres adecuados para las distintas llamadas a la oración del almuédano o las distintas categorías de miembros dentro del Mossad, el narrador va vertiendo opiniones sobre la idoneidad, justicia o injusticia de lo ocurrido a judíos y palestinos; estos juicios son trasladables  en muchos momentos a la realidad española, habida cuenta de la importancia de ambas culturas en la conformación de la nuestra propia:
  • En el caso de los judíos la cita siguiente sobre la falsificación de la historia la veo aplicable a cualquiera de los nacionalismos que abundan por nuestros pagos: "mi país no va a permanecer de brazos cruzados entre tanto la UNESCO corrobora el carácter árabe de los habitantes de Petra. Tengo que fingir que encuentro algo que cambie la historia o por lo menos que genere dudas que es casi mejor" (-dice Rachel, al servicio del Mossad-, pág 193).
  • En cuanto a los árabes, las afirmaciones sobre su comportamiento, siempre desunidos e incapaces de asociarse para enfrentarse  al enemigo común que es Israel a pesar de sus constantes expresiones de amistad y de panarabismo. me han llevado a pensar si, pese a los siglos transcurridos, los casi 800 años de dominación árabe sobre la península Ibérica siguen marcando ciertas pautas en nuestro comportamiento de españoles organizados en 17 comunidades administrativas con veleidades cada una de ser única e irrepetible dados sus hechos diferenciales. ¿Estaremos ante una herencia árabe que naturalmente ninguno de nosotros querrá admitir pues no hay peor cuña que la de la misma madera? En fin, ahí lo dejo. Sólo es una opinión.
Golda Meir, Moshe Dayan, Ariel Sharon, Israel, Mossad
Sobre el conflicto árabe-israelí en concreto el novelista claramente se muestra a favor de los palestinos al considerar que para colocar a unos (los judíos) hubo que desplazar a otros (los palestinos) que habitaban las tierras que las potencias de la ONU les dieron en 1948. Intenta mantenerse neutral pero son muchos los momentos en que alaba a los otros en detrimento de los unos. El repaso de la reciente historia de Israel incluye los nombres de los precursores, los sionistas cuyos retratos adornan en el relato la sala donde se reúne el Comité de Seguridad Nacional israelí "A ambos lados se alzaban retratos de Nathan Birnbaum, Theodor Herzl, Mayor Rothschild, Yossi Harel y Chaim Weizmann, todos ellos personas que habían conseguido con su talento, dinero, arrojo o influencias facilitar el sueño sionista de poseer un estado judío soberano" (pág. 53). Y también, claro es, los de los dirigentes del país durante esos seis días de agosto que duró la guerra en 1967: Levi Eshkol, primer ministro que al poco de acabada la contienda dejaría su cargo a Golda Meir, dirigente en ese momento del MAPAI (partido laborista judío); Salman Shazar, presidente de Israel; Meir Amit, director del Mossad; general Yitzhaz Rabin; general Ariel Sharon; coronel Moshe Dayan; etc.

 La visión que nos da CDD sobre los árabes siempre es más amable, aunque incide en los tópicos con los que suele asociárseles: hombres indolentes, que se mueven más que nada por su propio placer (Hussein, rey de Jordania) o que se creen investidos de unas cualidades humanas y de estrategia militar por encima de todo lo conocido (el raís egpcio Nasser que tras preparar la guerra su impericia le abocó al desastre). Respecto a los árabes de a pie el abanico de comportamientos y caracteres es más amplio, pues va desde la honestidad creíble, aunque no se pueda confirmar con total seguridad (¡ya se sabe cómo es la doblez de estos beduinos!, otro tópico), del arqueólogo jordano Abdallah a la mezquindad de Patrash Pasha, un atractivo jordano vendido a los servicios secretos israelíes que utiliza su cautivadora imagen para engañar y sonsacar información especialmente a las mujeres que seduce.

Personajes
Como novela histórica que es, en ella conviven personajes reales con otros inventados repartidos a partes iguales y con variedad de tipos tanto en hombres como en mujeres.
Mujeres.
Aquí en este sector hay gran variedad.  Por un lado está la vida de las humildes mujeres jordanas (Nassira y Soumaya) que en Petra habitan en cuevas-vivienda excavadas en la roca. En fuerte contraste con ellas encontramos a las enigmáticas asistentes del rey Hussein de Jordania, a la falsa arqueóloga americana Linda Cobb, a la secretaria de la misión arqueológica, Rafia Safgit, a la misma Araceli Artigas, y no digamos ya a las falsas y hermosas mujeres que como Margot Fontaine, que finjió ser periodista para acceder a la intimidad del rey Hussein, utilizan su belleza para sonsacar información a dirigentes políticos. Lugar destacado, por su crueldad e indiferencia ante el sufrimiento, ocupa naturalmente la dirigente política Golda Meir.
Hombres
De tipos masculinos también hay un buen surtido. Están los sufridos trabajadores jordanos, anónimos y seguidores ciegos de sus líderes; los depredadores sexuales como Patrash Pasha -también traidor y falso- o el español Ricardo Zalbidegoitia cuya relación con Araceli es de pura satisfacción personal; el elenco de personajes históricos del Régimen franquista (Manuel Lora Tamayo, Fraga Iribarne o el mismísimo Francisco Franco); los miembros masculinos de la misión arqueológica (Laurent Dido, su director; Abdallah Obeidat, enigmático y no sé si sólo arqueólogo jordano; Giampiero Ferrini, representante del Vaticano en la expedición a cuya oculta condición de sacerdote y su relación con hombres y mujeres, en mi opinión el autor no saca el debido fruto; James Donovan, el amigo americano de la CIA (el primo de Zumosol, podríamos decir) que está para resolver los más intrincados casos aunque algunos de puro imaginativos caigan en mi opinión en el foso de lo inverosímil, lugar donde nunca debiera precipitarse una ficción; etc.

 Esta novela histórica escrita por Carlos Díaz Domínguez contiene todos los ingredientes que Sergi Vila-Sanjuan considera en su libro "Pasando página" constitutivos del best seller: acción, intriga, sexo y escenarios internacionales.:
  • Acción e intriga hay más que sobradas: Araceli Artigas quiere escapar del embrollo en que se ha visto metida por culpa del estallido de la Guerra.
  • Sexo: naturalmente, tanto por parte de Araceli cuanto por la norteamericana Linda Coob y otros integrantes de la expedición arqueológica.
  • Escenario: no puede ser más internacional y exótico: la antigua ciudad romana de Petra en Jordania.

Final

Una lectura fácil, rápida, sin problemas, muy apropiada para estos calores agosteños que en picos de sierra van y vienen sobre nosotros de manera cíclica.   
Agradezco a los blogs "El templo de la lectura" y "Cosas mías" la organización del sorteo a través del cual me llegó "La menorah de Petra". Y a Carlos Díaz le agradezco sinceramente la dedicatoria que me hizo en el libro que me envió y que aquí al lado reproduzco. De la misma me ha llegado muy adentro la expresión que dedica a la protagonista Araceli Artigas a la que me invita a acompañar en "su viaje más cardinal". Me gusta el adjetivo. Muchas gracias, amigo.


Datos del libro
Título: "La menorah de Petra"
Autor: Carlos Díaz Domínguez
Nº de páginas: 396 págs.
Edición: en papel y en digital
Fecha de publicación: Noviembre de 2016
Editorial: AMAZON
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9781539537618 ASIN: B01M3P7T9S
Precio:
En papel: 11’76€
Ebook: 2'99€



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